Un Rosario de Dolor y de arte en el Lunes Santo

Tras años de lluvias y suspensiones, la noche fue primaveral y miles de personas disfrutaron de la calidad artística de los pasos procesionados.

Las puertas de la iglesia penitencial de la Vera Cruz se abrían de par en par para que de su interior fueran saliendo los cuatro pasos que, junto al Camino del Calvario del Museo Nacional de Escultura, y la Crucifixión de la cofradía de las Siete Palabras, forman la procesión del Santísimo Rosario del Dolor, una de los desfiles más bellos de la Semana Santa vallisoletana por la calidad artística de sus tallas.

 

La Oración en el Huerto, Jesús Atado a la Columna, Ecce Homo y la imagen titular de la Vera Cruz iban tomando la calle, después de años de lluvias y suspensiones. La temperatura, más que primaveral, hacía que la calle Platerías y sus aledañas fueran un auténtico hervidero de gentes deseosas de Semana Santa.

 

El desfile alcanzó San Pablo donde se rezó el Rosario para volver sobre sus pasos y tres horas más tarde finalizar una procesión que, a juzgar por el gesto de sus penitentes, fue más que satisfactoria.
 

Noticias relacionadas