Un Real Valladolid insuficiente se diluye en Anoeta y se la jugará ante el Almería (1-0)

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Los de Juan Ignacio Martínez mejoraron la imagen fuera de casa pero fueron incapaces de remontar el tanto de Vela mediada la segunda mitad y siguen en caída libre.

FICHA TÉCNICA.

 

RESULTADO: REAL SOCIEDAD, 1 - REAL VALLADOLID, 0. (1-0, al descanso).

 

ALINEACIONES:

 

REAL SOCIEDAD: Bravo; Zaldua, Ansotegi, Iñigo Martínez, José Ángel; Markel Bergara; Vela, Canales (Xabi Prieto, min.66), Rubén Pardo (Elustondo, min.82), Griezmann; y Seferovic (Agirretxe, min.71).

 

REAL VALLADOLID: Jaime; Rukavina, Rueda, Mitrovic, Peña; Álvaro Rubio (Rossi, min.72), Víctor Pérez; Larsson (Rama, min.60), Óscar, Jeffren (Omar, min.62); y Javi Guerra.

 

GOL:

 

1 - 0, min.23, Vela.

 

ÁRBITRO: Del Cerro Grande (C. madrileño). Amonestó a Rubén Pardo (min.36) y Griezmann (min.88) en la Real Sociedad; y Óscar (min.43), Mitrovic (min.66), Javi Guerra (min.74), Víctor Pérez (min.87) y Rossi (min.92) en el Valladolid.

 

ESTADIO: Anoeta.

El Real Valladolid encadenó otra jornada más sin conocer la victoria tras hincar la rodilla en casa de la Real Sociedad, merced de un tanto de Carlos Vela mediada la primera parte. Los blanquivioleta mejoraron la imagen como visitante, insuficiente para sacar siquiera un punto y tendrán que jugárselo a todo o nada este domingo en la visita del Almería a Zorrilla.

 

La primera parte fue un auténtico quiero y no puedo. Con Jaime una vez más bajo palos y Valiente y Rossi en el banco por Rukavina y Víctor Pérez –mención aparte al hecho de que JIM no haya encontrado su once después de treinta jornadas-, el Pucela comenzó el partido envalentonado, lanzados con descaro a por los tres puntos. Las órdenes del entrenador visitante eran claras; no valía el empate.

 

Pero el lastre que lleva arrastrando el Real Valladolid toda la temporada volvió a relucir en Anoeta. Si bien es cierto que esta vez no se trataba del lamentable equipo que ha aparecido demasiadas ocasiones como visitante, el Pucela tampoco era capaz de crear peligro real. Posesión de balón, buen juego con y sin esférico, pero nulo de ideas. Ni siquiera Jeffren, con más intención que acierto, era capaz de poner en apuros a Bravo.

 

Hasta que en estas apareció Rubén Pardo, se sacó una cucharita mágica del bolsillo, y dejó solo a Vela ante Jaime, que ya había salvado un disparo a bocajarro de Seferovic unos minutos antes, pero esta vez fue incapaz de hacer lo propio ante el mejicano. Era el 1-0.

 

Tras el tanto los blanquivioleta acusaron el mazazo y estuvo más cerca el 2-0 que el 1-1 antes del descanso, pero los de JIM consiguieron rehacerse y al tiempo de asueto se llegó vivo tras una pequeña fase de idas y vueltas en las que pudo marcar cualquiera. Tocaba probar la machada, otra vez, en la segunda parte.

 

Pero este Pucela no tiene alma, y sin alma no hay quien se mantenga en el cielo de Primera. La victoria ante el Barcelona solo fue un espejismo de noventa minutos que ilusionó a una afición que poco a poco empieza a ver más cerca la realidad del descenso, con solo ocho jornadas por delante.

 

Volvió a arrancar el Valladolid con intención de sacar algo, pero una vez más el fantasma del desatino y la mediocridad volvió a cubrir a los jugadores blanquivioleta. Más cerca estuvo Seferovic de hacer el segundo que nadie, hasta que entre el carrusel de cambios y pases marrados le llegó un pase a Óscar que le dejaba solo ante Bravo. La tocó el salmantino con la puntita, pero Bravo cortó todo peligro.

 

Y no era lo peor. Apenas dos minutos después, en una buena jugada ensayada, Mitrovic dejó con la cabeza el balón franco para que de nuevo el mediapunta pudiera poner el empate. Por encima del larguero. Y es que si Óscar falla todo lo que falló en Anoeta, más lo del Rayo del pasado domingo, el camino de Segunda parece claro.

 

Así fueron pasando los minutos entre desesperación e impotencia, el Valladolid se fue diluyendo como un azucarillo ante la ordenada defensa de los txuri urdin y el resultado se quedó como estaba. Solo queda jugársela a una carta este domingo contra el Almería en un partido que esta vez sí que marcará el destino definitivo de este decepcionante Real Valladolid.