Un Real Valladolid experimental se atasca y se queda fuera de la Copa (2-1)

Alfaro pelea un balón durante el partido. REAL VALLADOLID

El equipo de Garitano cayó derrotado ante el Real Oviedo en un partido en el que una nueva expulsión de Juanpe fue crucial. Con el 2-0 Alfaro dio esperanzas con un gol, pero no hubo milagro.

FICHA TÉCNICA

 

REAL OVIEDO: Miño, Bautista, Vila, aguirre, Verdés, Omgba, Toché (Cervero, min. 89), Borja G., Hervías (Borja Valle, min. 59), Bedia (Susaeta, min. 65) y Nacho L.

 

REAL VALLADOLID: Kepa, Chica, Samuel, Juanpe, Ángel, Guzmán (Villar, min. 57), Álvaro Rubio, Tiba, Alfaro, Rodri (Moreno, min. 70), y Diego Rubio (Marcelo, min. 53).

 

MARCADOR: 1-0, min. 53, Toché (P.). 2-0, min. 55, Hervías. 2-1, Alfaro, MIN. 72.

 

ÁRBITRO: Sagués Oscoz. (C. Vasco). Amarilla a Omgba, Diego Rubio, Tiba, Edu Bedia, y roja a Juanpe.

 

INCIDENCIAS: Partido de segunda ronda de Copa del Rey celebrado en el Carlos Tartiere.

El Real Valladolid cayó este miércoles eliminado de la Copa del Rey a las primeras de cambio tras perder por 2-1 ante el Real Oviedo en el Carlos Tartiere, en un partido que se reservó todo para la segunda parte. La expulsión de Juanpe, la segunda en dos partidos, marcó un choque que se puso 2-0 para que Alfaro diera esperanzas con un gol que a la postre no sirvió de nada. Los de Garitano, con un once experimental, amagaron con empatar pero al final la lógica se impuso y no pudo ser.

 

Y es que el partido se convirtió en un auténtico laboratorio de pruebas para el Real Valladolid, tanto tácticamente como en cuanto a formación de jugadores. Tiba debutó en el centro del campo junto a Álvaro Rubio, Ángel –que acabaría siendo el mejor- se estrenó en el lateral izquierdo y Rodri y Diego Rubio formaron pareja de baile arriba para un nuevo 4-4-2 sobre la pizarra. ¿El resultado? Un Pucela con más salsa, con buenos movimientos, pero insuficiente en la parte del ataque.

 

Ni siquiera la mayor presencia ofensiva pareció ser suficiente para que este Pucela terminara de conseguir ese punto necesario arriba. Bien es cierto que Diego Rubio demostró muy buenas dotes, formas y golpeo de balón, escoltado por un Rodri que le seguía un poco más por detrás, pero la cosa no terminaba de funcionar. Los pases eran rápidos, más o menos precisos, y los blanquivioletas supieron hacerse con la manija del partido, pero no terminaba de valer.

 

Eso es precisamente lo que le está faltando a este Real Valladolid en este arranque de temporada. El dominio inicial se fue perdiendo poco a poco, mientras el Oviedo, con varios jugadores de calidad como Hervías o Edu Bedia, comenzaba a creérselo. Los de Garitano no conseguían salir a la contra gracias a la presión de los astures y, en esas, el Pucela se vio con pocos argumentos.

 

Hasta que llegó la segunda parte. Casi sin venir a cuento, Juanpe derribó a un rival en el área y se ganó su segunda expulsión en dos partidos, tras la de Ponferrada. Increíble pero cierto. Sin comerlo ni beberlo, un Pucela más o menos serio se quedaba de nuevo 1-0 tras el correspondiente penalti y con diez jugadores, situación que se pondría peor cuando Hervías, apenas dos minutos después, transformaba el 2-0 con un potente disparo que se coló por el centro de la portería.

 

Fue entonces cuando el Valladolid pasó por sus peores minutos y por sorpresa consiguió sacar fuerzas de flaqueza contra todo pronóstico. Los de Garitano se movían por el campo como pollo sin cabeza, a la espera de un 3-0 que no llegaría, cuando Alfaro consiguió conectar un remate con la espinilla que ponía el 2-1 y la esperanza en los jugadores blanquivioletas.

 

Pero fue un remar para quedarse en la orilla. No supieron los de Garitano tener la cabeza fría –o el entrenador jugar sus cartas con los cambios- para lograr el empate que hubiera podido dar los el Real Valladolid en la siguiente ronda de Copa. Bien es cierto que no deja de tratarse de una probatura de Copa, pero también lo es que este Pucela acumula tres derrotas en los cuatro primeros partidos de la temporada.