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Un punto más cerca de la permanencia

El Real Valladolid empató sin goles (0-0) en el Martínez Valero en lo que fue un justo reparto, y se sitúa así con cuatro puntos en la clasificación. Mariño salvó al Pucela con un paradón a una falta de Albácar en el minuto 88.

FICHA TÉCNICA:


RESULTADO:

 

ELCHE, 0 - REAL VALLADOLID, 0.

 

ALINEACIONES.

 

ELCHE: Manu Herrera; Damián Suárez, Lombán, Botía, Edu Albacar; Rubén Pérez, Javi Márquez (Carlos Sánchez, min.80), Carles Gil, Fidel (Manu Del Moral, min.64); Coro y Boakye (Aarón Ñíguez, min.67).

 

REAL VALLADOLID: Mariño; Rukavina, Valiente (Rama, min.57), Rueda, Peña; Álvaro Rubio, Sastre, Bergdich, Omar Ramos (Fausto Rossi, min.71), Óscar y Javi Guerra (Manucho, min.81).

 

ÁRBITRO: Velasco Carballo (C. madrileño). Amonestó a Coro (min.41), Botía (min.72), Aarón Ñíguez (min.75) y Rubén Pérez (min.80) por parte del Elche. Y a Álvaro Rubio (min.34) por parte del Real Valladolid.

 

ESTADIO: Martínez Valero.

Un punto es un punto más cerca de la permanencia, o así tiene que verlo el Real Valladolid tras escapar del Martínez Valero con un más que meritorio empate a cero (0-0) en el que la igualada fue lo más justo para ambos equipos. Fue la primera vez que el Pucela se quedó sin ver puerta en la presente temporada, algo que al menos se compensa con el primer punto como visitante en la era JIM.

 

El choque fue de poder a poder y lo cierto es que no hubo un dominador claro, si bien el Pucela tuvo momentos de buen juego y de ofensiva constante a la portería de Manu Herrera. Eso sí, Mariño se puso el traje de salvador en el minuto 88, cuando detuvo de manera providencial una falta ejecutada por Albácar que iba directa a la red.

 

El técnico pucelano volvió a apostar por Sastre, dejando a Fausto Rossi en el banquillo, y el resultado fue una buena pelea en el centro del campo que, al igual que el partido, no terminó con un dominador claro.

 

El encuentro comenzó igual que se terminarían desarrollando los 90 minutos. El Elche buscaba un ataque más directo por medio de Boakye –ya que Coro estuvo desaparecido en combate- y Fidel, aunque bien cerca estuvo el propio Coro de convertir la primera del partido tras un centro del extremo. Corría tan solo el minuto 7 cuando el catalán remató con maestría un centro para que Mariño se luciera deteniéndola al más puro estilo de un portero de balonmano.

 

Desde ese momento se igualó la contienda y llegaron ocasiones para los dos equipos, cada uno a su manera. Bergdich demostró una vez más por qué se ha ganado la titularidad corriendo la banda izquierda constantemente como una liebre, si bien no estuvo especialmente acertado en los centros. Guerra se peleaba como un león, pero era insuficiente para una defensa alicantina muy bien plantada.

 

Por medio Boakye, en el once por primera vez tras su gol al Almería la jornada pasada, buscaba las cosquillas a la zaga del Pucela. Cerca estuvo de establecer el 1-0 en un balón que llovió del cielo y parecía que no encontraría rematador, pero el ghanés consiguió controlarlo magistralmente para quedarse solo ante Mariño. La intervención de Rueda en el último segundo fue crucial.

 

En el otro lado del campo Manu Herrera tampoco respiraba tranquilo. En el minuto 30 Guerra estuvo lento para controlar un balón y no llegó a disparar a portería, para solo dos minutos después rematar de volea un centro de Rukavina que hubiera sido el gol de la jornada de no haber ido tan centrado para que lo detuviera el cancerbero.

 

Con un par de amarillas para Rubio y Coro y una caída al suelo de Guerra y Damián, se llegó al descanso con la sensación de que el empate era el resultado más justo, y la tónica no cambió después del paso por vestuarios.

 

Bueno sí, en realidad la cosa cambió en que, si cabe, hubo todavía más oportunidades para que ambos equipos se adelantasen, pero el desacierto en los últimos pases o en el disparo acabaron pesando a los dos. Óscar y Álvaro Rubio, acertados en la creación pero no en el apartado ofensivo, jugaron demasiado alejados del área, sobre todo el primero.

 

El que fue una luz en medio de la nada fue Valdet Rama. El albano se quedó con las ganas de prolongar su racha después de marcar con su Selección, ya que Manu Herrera le dijo un par de veces que no. Es evidente que se encuentra en muy buen estado de forma, pero esta vez no tuvo premio.

 

Mientras Mariño se encargaba de abortar las intentonas de Carles Gil y Coro –Boakye y Fidel se vinieron abajo en los segundos 45 minutos- los córners y las faltas se sucedían. Parecía que la contienda iba a terminar con la igualada inicial a pesar del empuje final del Pucela, cuando sucedió la jugada.

 

Carlos Peña zancadilleó a Carles Gil, Albácar agarró el balón y su disparo, en el minuto 88, paró el corazón de la afición pucelana. Cuando el gol parecía cantado, Mariño apareció de la nada para, con una sorprendente palomita, salvar un punto. Con el corazón todavía desbocado se llegó al final del encuentro. Y es que un punto, si es sufrido como en este caso, sabe un poco mejor.