Un proyecto europeo aplica técnicas de Inteligencia Computacional al manejo de electrodomésticos

El sistema, basado en una red social, acumulará experiencias previas de usuarios y recomendará la mejor opción, por ejemplo, a la hora de poner una lavadora.

Cuando a una persona se le presenta un problema recurre a su experiencia, es decir, trata de recordar cómo ha resuelto problemas similares y cuál ha sido el resultado final, y actúa en consecuencia. Trasladado a la Inteligencia Computacional (el conjunto de técnicas que permiten el tratamiento de grandes volúmenes de datos y la extracción de información y conocimiento de ellos, para su posterior uso en la toma de decisiones y en la resolución de problemas complejos) existe una técnica denominada Razonamiento Basado en Casos que trata de resolver un problema como lo haría una persona, usando la experiencia.

 

Con el fin de experimentar estas nuevas tecnologías, siete socios de cinco países europeos (Eslovenia, Grecia, Suiza, Italia y España), entre ellos el centro tecnológico Cartif de Valladolid, han puesto en marcha SANDS, un proyecto del VII Programa Marco de la Comisión Europea cuyo fin último es aplicar la Inteligencia Computacional al uso de aparatos domésticos, como los electrodomésticos que cualquier ciudadano tiene en su cocina. El proyecto, cuyo presupuesto es cercano a los dos millones de euros, se inició el 1 de noviembre de 2012 y se extenderá durante 30 meses.

 

Como explica a DiCYT Susana San José, investigadora de la División de TICs de Cartif, “se trata de acercar internet y las redes sociales a las personas a través del uso de los aparatos que tienen a mano, en este caso los electrodomésticos, lavadora, cafetera, microondas... Para ello mezclamos varias tecnologías punteras en estos momentos relacionadas con la Inteligencia Artificial”.

 

Los socios del proyecto han planteado una sencilla red social en la que el usuario, sin necesidad de tener unos conocimientos avanzados, introducirá su caso (por ejemplo, poner una lavadora de ropa blanca) y expondrá sus resultados finales. Así, se irá formando una gran base de datos con cada uno de los casos, las condiciones que se han adoptado y el nivel de satisfacción final del usuario. 

 

“Se creará una base de datos con diferentes ejemplos de cómo se ha usado un electrodoméstico, en qué condiciones y con qué resultados. En función se ello se van a realizar clasificaciones sobre si el caso ha tenido una solución buena, mala o regular, siguiendo parámetros de energía y de consumo y también de satisfacción del usuario. Con toda esa información, cuando una persona necesite usar un electrodoméstico en su casa lo podrá hacer a través de la red social, el sistema buscará un caso parecido a lo que el usuario pide y le recomendará la solución que más se acerque”, explica la investigadora.

 

DEMOSTRADOR

 

El trabajo que desarrollará el centro tecnológico Cartif en el marco del proyecto SANDS se centra en la aplicación de la Inteligencia Computacional y también en la creación de un espacio demostrador de los resultados, de lo que se encargará la División de Robótica. “La idea es desarrollar algún prototipo que pueda ser comercializado posteriormente por los socios industriales del proyecto”, añade San José.

 

El fin último es demostrar la utilidad de este tipo de técnicas en un caso como el manejo de electrodomésticos, explica la experta, herramientas que quizá puedan aplicarse en unos años “a la gestión de una industria”. “El hecho de tratar con conceptos vagos e imprecisos es el quid de la cuestión. Una de las características que tienen las tecnologías que estamos utilizando es la lógica difusa, una teoría que trata con conceptos que presentan incertidumbre, tratamos de trasladar a un ordenador lo que las personas quieren expresar al hablar, el lenguaje natural”, concluye.