Un 'pellizco' fuera de lugar... y de hora

La corporación casi en pleno, esperando al alcalde y a la secretaria general iberoamericana.

Nadie entendió el mensaje en clave que Fernández Mañueco le mandó este jueves en una recepción a su homólogo en Valladolid. Ni tampoco que nadie se disculpara por tener esperando más de media hora a la corporación casi en pleno.

Conocidos son los 'piques' entre el alcalde de Valladolid y su homólogo en Salamanca, tanto que la tradición pasa incluso de titular en titular en el caso del salmantino. El negocio de la enseñanza del español, y el papel de primacía que Valladolid quiere arrebatar a Salamanca, suele ser el motivo más común, pero como León de la Riva es uno de esos 'versos sueltos' que le salen al PP de vez en cuando son muchas las ocasiones en las que saca a paseo sus originales puntos de vista. Y las mismas oportunidades que tiene el alcalde salmantino para discrepar, claro.

 

Así que el intercambio de mensajes más o menos caústicos no es raro, pero se suele regir por unos patrones más o menos establecidos: fundamentalmente, a declaraciones públicas de uno u otro sobre un tema concreto. Por eso este jueves casi nadie entendió el 'pellizco' que Fernández Mañueco le tiró a De la Riva, porque no venía muy a cuento. Y no es que no lo merezca, pero es que así, sin declaración de guerra de por medio...

 

Fue en los últimos compases de la recepción a la nueva secretaria general iberoamericana, cuando el alcalde usó para justificar la posición de la Plaza Mayor salmantina en el Olimpo de la monumentalidad un argumento sorpendente: "Si el alcalde de Valladolid reconoce que la Plaza Mayor de Salamanca es la más bonita, no voy a llevarle la contraria", dijo. Y remató con un segundo argumento que terminó de descolocar al personal: el cariño de León de la Riva a Salamanca reside en que es la ciudad natal de su madre.

 

A tan singulares afirmaciones siguieron caras de extrañeza y algún comentario sobre lo atinado de los juicios, por lo extemporáneos. Porque seguramente lo que más trastocado tenía al personal fue el tiempo... el que el alcalde y la comitiva tuvieron esperando al equipo de Gobierno, el resto de la corporación y autoridades diversas allí presentes. Casi en pleno, concejales de uno y otro color aguantaron durante más de media hora sobre el horario previsto, a pie firme, en el Salón de recepciones. El motivo, el retraso de los actos previos en la Universidad de Salamanca, que demoraron la llegada del alcalde y, por separado, de la secretaria general iberoamericana y sus acompañantes. Independientemente de la responsabilidad del retraso, se echaron en falta disculpas por el retraso. Algo que también sorprendió a propios y extraños. La segunda sorpresa de una mañana poco atinada.