Un gran Pucela se reencuentra entre la niebla (3-0)

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El conjunto blanquivioleta derroca a un Celta que se hundió en la segunda mitad tras la expulsión de Charles, con un Guerra estelar que hizo los tres goles y sacó al equipo del descenso en un completo partido del conjunto vallisoletano.

FICHA TÉCNICA:

 

RESULTADO: REAL VALLADOLID, 3 - CELTA, 0 (0-0, al descanso).

 

ALINEACIONES:

 

REAL VALLADOLID: Mariño, Rukavina, Rueda, Valiente, Peña, Álvaro Rubio, Rossi, Ebert, Larsson (Bergdich, min.77), Omar (Óscar, min.59) y Guerra (Manucho, min.89).

 

CELTA: Yoel; Mallo, Cabral, Fontás, Aurtenetxe; Oubiña, Álex López (Santi Mina, min.60), Rafinha, Augusto, Charles y Nolito (Orellana, min.60).

 

GOLES:

 

1-0, min.59: Javi Guerra.

 

2-0, min.67: Javi Guerra.

 

3-0, min.87: Javi Guerra.

 

ÁRBITRO: José Antonio Teixeira Vitienes (C.Cántabro). Amonestó a Omar (min.24), Javi Guerra (min.42) y Manucho (min.92) por parte del Real Valladolid y a Álex López (min.58), Fontàs (min.80) y Hugo Mallo (min.92) por parte del Real Club Celta de Vigo. Expulsó a Charles por doble amarilla (min.25 y 56).

 

ESTADIO: José Zorrilla.

La magia existe en Zorrilla, lo decía una campaña de abonados para la segunda vuelta del Real Valladolid. Y de vez en cuando, aunque sea cada mucho tiempo, le da por aparecer. Que se lo pregunten a cualquier aficionado, que bien contento salió del estadio tras el 3-0 que le endosó el Pucela al Celta, todos en la segunda parte y de Javi Guerra, tras la expulsión de Charles, y que permiten a los blanquivioletas escapar de los puestos de descenso.

 

La primer mitad dejó ver a un Pucela diferente al de otras ocasiones. Consciente de lo que había en juego y pese a los minutos iniciales de tanteo, el equipo de JIM supo hacerse poco a poco con la manija del partido, con un Álvaro Rubio muy metido. El problema, una vez más, era el de siempre; la falta de contundencia. Ebert corría la banda, Larsson peleaba, pero Guerra no tenía balones en condiciones. Hasta el minuto 21.

 

Precisamente Larsson, en una de sus típicas galopadas, forzó el córner. Ebert acarició el balón, lo colgó al área y Guerra, pillo como él solo, lo empujó al fondo de la red después de que Valiente lo peinara. Ya estaba cantando la megafonía el gol cuando Teixeira Vitienes hizo caso a su asistente, con el banderín levantado, y lo anuló. ¿La causa? Peña debió empujar a Charles antes de que se sacara el córner, y para Teixeira eso es falta. Para el reglamento no.

 

No se desesperó el Pucela que siguió a la búsqueda del preciado tesoro del gol, con un dominio de balón que en ocasiones se desvanecía en la niebla. A la grada se le detuvo el corazón cuando Charles casi encuentra el cofre en un remate de cabeza mezcla de picaresca y desesperación, que se convirtió en un puñal mortal que desvió Mariño cuando parecía que ya estaba dentro.

 

Así transcurría y acababa la primera parte, con un Valladolid entregado y un Celta que se resistía como gato panza arriba, ni mucho menos rendido. Mientras, Teixeira se encargó de desesperar un poco a los locales anulando otra jugada de saque de esquina idéntica al gol ficticio, que en esta ocasión se fue lejos, y con una amarilla a Guerra por lo que consideró una falta en ataque. El Valladolid tenía que dejarlo para el segundo round.

 

Fue entonces cuando los blanquivioletas se encontraron a sí mismos. Cuando parecía que el conjunto gallego empezaba a resucitar y a poner en apuros al Pucela, Charles cometió un fallo de juvenil. Con una amarilla en su haber tapó en el saque a Mariño y vio la segunda, para tener que retirarse al túnel entre gritos de “tonto, tonto” desde la grada.

 

Era solo el comienzo del declive del Celta. Apenas cinco minutos después, en el 59, Javi Guerra surgió de entre la niebla para controlar un balón y ponerlo lejos del alcance de Yoel. Por fin el Pucela veía la luz y el equipo se lo creía, dieciséis jornadas después. Mención aparte merece la reaparición de Óscar, que acababa de entrar al terreno de juego por un desdibujado Omar cuando entró el que sería el primero.

 

La tensión se palpaba en el ambiente con el 1-0, más por lo apretado del marcador y la necesidad de puntos de los locales que por otra cosa, cuando volvió a Guerra hizo la del delantero disconforme. Sigue de dulce y le tocaba dar tranquilidad a una afición que a veces le exige en exceso.

 

La cuestión es que el punta rondaba el área, su espacio natural, cuando voló hacia su cabeza un centro perfecto de Peña desde casi el centro del campo. El killer no quiso dejarlo pasar, y con poca fuerza pero una maravillosa colocación lo alojó en las mallas para dar, por una vez, un final feliz a la grada.

 

Un final feliz porque a falta de poco más de veinte minutos fue un quiero y no puedo del Celta. Dos goles en contra y un jugador menos la losa era muy pesada. Pero faltaba lo peor para los celestes. Óscar decidió lucirse con un impresionante pase con el exterior que Guerra, en estado de gracia, no podía dejar pasar. Para adentro, hattrick. Esta vez no tocaba sufrir en Zorrilla, ni siquiera con la tangana justo al final entre Rafinha y Manucho.

 

Así las cosas el Pucela huye del descenso para afrontar con más tranquilidad el viaje a Vallecas de este jueves, pero ese será otro cantar dentro de unos días.

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