Un empresario sin partido, nuevo alcalde de Oporto

La sorpresa saltó en las elecciones municipales portuguesas cuando la segunda ciudad más importante y uno de los motores industriales del país vecino, castigó en las urnas a los partidos tradicionales y erigió en su próximo mandatario a Rui Moreira, empresario de 56 años. 

Tras conocerse vencedor, Moreira advirtió de que su candidatura “no va contra los partidos que conocemos, pero no lo han hecho bien, y mi elección es una señal que envía Oporto de que los partidos tienen que ser diferentes, de que las cosas se pueden hacer de manera diferente". Por un amplio 39,3 % de los votos emitidos, Rui Moreira acababa de desbancar al candidato continuista del centro derecha de Passos Coelho, que se quedaba con la misma cara que el aspirante socialista, Manuel Pizarro. Ambos tendrán 3 concejales en el distrito portugués, por los 6 que apara el ‘candidato empresario’.

 

Con el leit motiv de su campaña ‘Nuestro partido es el pueblo de Oporto’, Moreira consiguió movilizar al electorado alrededor de un movimiento ciudadano independiente que según ha repetido a quien ha querido escucharle, “agrupa gente de derecha y de izquierda”. Pese a que lo colocan en la derecha, periodistas y comentaristas de lo público en Portugal han coincidido en señalar que el empresario es “un independiente de verdad”.

 

Estos mismos han señalado que ha sabido reunir en torno suyo una plataforma trasversal y plural desgajada de los partidos, que reclama una voz propia.

 

Rui Moreira  es natural de Oporto, en el seno de una familia de empresarios, estudió en el colegio alemán, y llevó a cabo sus estudios universitarios de gestión de empresas en Inglaterra. Ha participado en negocios relacionados con el transporte marítimo y la construcción, tanto en Portugal como fuera del país. Pero su fama se debe a haber presidido desde casi una década la Asociación Comercial de Oporto y a la de haber participado en programas de televisión como comentador político o deportivo (es un confeso seguidor del Oporto). Desde un lado y otro han querido adscribir su victoria a una ideología concreta o a una facción concreta del centro derecha, dividido en Oporto, pero él ha insistido (e insiste) en que la principal seña de identidad de su candidatura —y su impulso político primordial— ha sido, precisamente, "la libertad y la independencia".

 

Moreira se ha convertido en el principal exponente de una marea de candidaturas independientes que han sacudido las elecciones municipales portuguesas y que han conseguido el 6,7% de los votos y alcanzar once alcaldías. Junto con el desplome del centroderecha de Passos Coelho, la subida del Partido Socialista portugués, la aplastante victoria del socialista António Costa en Lisboa y el casi 10% de los votos totales conseguidos por el partido Comunista Portugués y sus aliados ecologistas, la pujante aparición de estas candidaturas independientes son las principales características de la votación del domingo, celebrada con los inspectores de la troika en el país aguardando los próximos recortes.

 

Muchos de estos independientes son meros candidatos que se presentaron por su cuenta tras haber sido apartados por los aparatos de sus partidos. Pero otros —como se reclama Rui Moreira— con verdaderas alternativas a un sistema partidista del que algunos se apartan cada vez más. Esta desafección explicaría también la abstención (el 45%), la más alta registrada jamás en unas municipales pero por detrás del 53,5% registrado en las presidenciales de 2011.