Un diez para la afición del Real Valladolid

La hinchada blanquivioleta disfrutó de la vuelta de su equipo al Santiago Bernabéu y no dudó ni un segundo en empezar a celebrarlo mucho antes de que empezara el partido.

Eran las 10:00 de la mañana cuando seis autocares, con casi cuatrocientas personas, ponían rumbo a Madrid con un solo objetivo: disfrutar del partido que enfrentaba al Real Valladolid con el Real Madrid. A eso de las 12:30 llegaban los aficionados a las inmediaciones del Estadio Santiago Bernabéu y en ese momento las camisetas, banderas y bufandas blanquivioletas empezaron a inundar la capital española.

 

Todo el público vallisoletano sabía lo difícil que sería puntuar ante el conjunto merengue. Los de Mourinho venían de caer eliminados el martes en las semifinales de la Liga de Campeones frente al Borussia Dortmund y, aunque no se juegan nada en liga porque está prácticamente en manos del Barcelona, salvo catástrofe, seguro que deseaban resarcirse y dar una alegría a la afición blanca después del desastre europeo. Pero eso bien poco importaba a la afición pucelana, que venía con la única intención de volver a visitar un estadio emblemático y apoyar a un equipo que está cerca de dar la gran alegría de la temporada: certificar la permanencia un año más en Primera División.

 

Y esa alegría se pudo apreciar durante todo el día por las calles de Madrid. La gente disfrutando del sol y la buena temperatura de la capital, luciendo con orgullo las camisetas y otras indumentarias de su equipo. Pero la fiesta empezó sobre las 17:30 cuando varios grupos vallisoletanos empezaban a llegar al estadio. Parecía que los cánticos y gritos de estos hinchas contagiaban a los demás, que también empezaban a llegar y no dudaban en unirse a ellos.

 

Una hora antes de que empezara el partido, muchos eran los aficionados pucelanos que estaban ya en sus asientos en el cuarto anfiteatro del templo blanco y que empezaban a calentar motores esperando la salida de los jugadores para el calentamiento. Y fue ahí cuando empezó el éxtasis blanquivioleta. Muchos de los jugadores de Miroslav Djukic no habían jugado nunca en el Bernabeu y la afición sabía que eso podía pasarles factura. Por eso no dudaron en ningún momento el intentar que con sus gritos y ánimos se sintieran como en casa.

 

Cuando el partido comenzó, la fiesta continuó y, como colofón, Óscar adelanto a los visitantes en el minuto 7. La locura se desató en los aficionados que veían como, por tercera vez esta temporada, el Real Valladolid se ponía por delante del Real Madrid. El partido no había hecho más que comenzar y la remontada blanca era más que previsible, pero como dijo Djukic en rueda de prensa el jueves, “no hay nada que perder”. El Valladolid estaba jugando de forma increíble, pero estamos hablando del Real Madrid, lo que significa que, con los jugadores que tiene, sin hacer nada te marcan un gol. Y en este caso, fueron cuatro.

 

El Madrid demuestra que cuando juega partidos contra equipos menores, sale victorioso sin hacer demasiado, pero como ha pasado durante esta Liga de Campeones, cuando se enfrenta a los mejores equipos del viejo continente, demuestra las muchas carencias que tiene y que, por lo tanto, no se merece ganar una Champions.

 

El partido terminó con un resultado de 4-3 para los hombres de José Mourinho, que recibió más pitos que aplausos cuando fue presentado por megafonía. Los aficionados vallisoletanos estaban exultantes viendo lo cerca que había estado el equipo de puntuar y por haber conseguido marcar tres goles en el Bernabéu.

Y hay que quedarse con eso, con los tres goles que el Real Valladolid endosó al vigente campeón de liga en su campo y con los cinco si sumamos los dos que marcó Manucho en el encuentro de ida en el José Zorrilla. El Pucela ha sido el único equipo esta temporada que ha conseguido marcar “una manita” al conjunto merengue juntando los dos partidos de liga. Eso demuestra lo bien que está haciendo las cosas el conjunto de Miroslav Djukic.

 

La permanencia está más cerca que nunca a falta de cuatro jornadas para que termine la temporada. El próximo partido será contra el Deportivo de la Coruña en Zorrilla, un rival directo en la lucha por seguir en Primera División. Si la afición dio este recital de apoyo y ánimo frente al Real Madrid, contra el que conseguir puntuar era casi misión imposible, qué hará contra el equipo gallego. El José Zorrilla será una olla a presión y todos los aficionados vallisoletanos lo darán todo para llevar en volandas al equipo hacia el gran objetivo: la permanencia.

Noticias relacionadas