Un curso de la UNED aborda el tema de la sexualidad en relación con el vino

Un momento del curso de la UNED sobre sexualidad y vino impartido en El Barco de Ávila.

Según ha explicado el profesor de Psicología de la UNED Andrés López de la Lave en uno de los Cursos de Verano de la UNED celebrado en El Barco de Ávila, la evolución de las culturas y las sociedades ha hecho que la mujer se constituya en el elemento principal de los avances, hasta el punto de que “la mujer está tirando en todo, en el desarrollo cultural, industrial, educativo, de los derechos, de la igualdad… y también en el sexo, probablemente”.

Ello se debe, a juicio del profesor de Psicología de la UNED Andrés López de la Lave, a que el sexo siempre ha estado “muy centrado” y se ha estudiado, sobre todo, en el hombre, mientras que la mujer “ha estado muy olvidada”, hasta el punto de que, en algunas culturas, se mantienen prácticas como la ablación del clítoris.

 

“La mujer, igual que en otros aspectos, es la que está tirando para conseguir derechos y libertades sexuales, también porque es la que más barreras se ha encontrado y ha estado más discriminada sexualmente”, ha señalado.

 

López de la Lave ha dirigido el curso ‘Placer, vino y sexualidad’, que se ha impartido durante tres días en el Espacio Cultural de la Fundación Caja de Ávila en El Barco de Ávila y que ha incluido actividades relacionadas con el placer, como elemento en común, en este caso, tanto del vino como de la sexualidad.

 

Según su director, ambas cosas se constituyen en “dos fuentes de estímulos” asociados a “estar y pasarlo bien”. Eso no quiere decir que “a más vino más placer sexual” o que “a más placer sexual más vino”, sino que se produce un equilibrio, ha indicado.

 

En la base de ambas cuestiones y, sobre todo, de la búsqueda del placer, para el psicólogo, se encuentra la “información”, de modo que el seminario ha abordado cuestiones relacionadas con la búsqueda del placer a través de la sexualidad, mediante el uso del vino. No obstante, el curso también ha tratado otras fuentes de placer sexual, como los juguetes eróticos, o cómo desarrollar los sentidos, no sólo el gusto, para el vino.

 

Emociones, sentidos y placer son, en definitiva, las bases para señalar que “los seres humanos tendrán mayor bienestar y salud si desarrollan su capacidad de observar y sentir las cosas que hay alrededor y de comunicarse”, de modo que dos ejemplos de eso son la sexualidad y el vino.

 

A juicio de Andrés López, hace décadas, había “más diferencias” entre lo que gustaba y resultaba estimulante a un europeo, un asiático o un esquimal, aunque “cada vez somos más parecidos”.

 

Al nacer, ha señalado, no hay en la persona capacidad de comportamiento sexual, porque todo lo relacionado con el sexo “se aprende, en función de la cultura y del ambiente en el que se crece”. Así, en España, puede resultar excitante ver un escote, pero en África no les causa sensación alguna, mientras que a alguien que vive en un país en el que las mujeres van totalmente tapadas la visión de los tobillos le puede despertar un estímulo sexual, algo que en España no tiene la menor importancia.

 

La cultura es determinante a la hora de saber qué resulta estimulante desde el punto de vista sexual, aunque la globalización está haciendo que nos igualemos en eso” y se van buscando “denominadores comunes”, siempre que se tenga en cuenta que, “en el sexo, todo lo que sea consentido, aceptado y compartido es bueno, siempre que no haya una relación de desequilibrio y dominancia”, ha concluido.