Un año del día en que las Elecciones Municipales dieron un vuelco político a Valladolid

Luis Tudanca y Óscar Puente celebran en la sede del PSOE los resultados de la noche electoral del 24 de mayo. A.MINGUEZA

Este martes, 24 de mayo, se cumple el aniversario desde que la ciudad diera la sorpresa y no solo quitara la mayoría absoluta al PP y a León de la Riva, sino que propiciara la llegada de Óscar Puente a la Alcaldía.

Eran las once de la noche de una intensa jornada electoral y la sorpresa se confirmaba. Mientras en otros lugares de calado como Madrid o Barcelona tomaba cuerpo las llegadas de Gobiernos relacionados a Podemos a sus alcaldías, Valladolid no era ajena al vuelco político. Contra todo pronóstico, y a pesar de que periódicos, radios y televisiones se preguntaban solo unas horas antes si el PP repetiría o no mayoría absoluta con Javier León de la Riva a la cabeza, el castillo de naipes se desmoronaba estrepitosamente.

 

“La izquierda ha acabado con el mote de fachadolid”, diría esa noche un exultante Óscar Puente, quien unas semanas después, el 13 de junio, confirmaría que el llamado ‘tripartito’ formado por PSOE, Valladolid Toma la Palabra y Sí se Puede desbancaba al Partido Popular de un trono que había ocupado durante veinte años. El bastón de mando caía así en un nuevo primer edil que había prometido renunciar a su puesto si no terminaba tras esa jornada como alcalde, una apuesta más que arriesgada.

 

Pero la apuesta le salió bien. En el otro lado de la balanza, mientras Puente celebraba exultante junto a Luis Tudanca el triunfo, el propio León de la Riva lamentaba los resultados que le habían hecho bajar de diecisiete concejales a doce, asegurando que pronto comenzaría el “intercambio de cromos” entre aquellos partidos que no habían ganado. Y es que si algo había que reconocer es que el PP era triunfador sobre el papel, con un PSOE que le seguía a bastante distancia con ocho concejales, Toma la Palabra con cuatro, Sí se Puede con tres y Ciudadanos con dos.

 

Pero no importaba. Entre los de color rojo, verde y morado sumaban quince. Mayoría para llegar a la mitad de los veintinueve con los que cuenta el Pleno Municipal. Ergo, Óscar Puente sería alcalde de Valladolid. Se sabía, o se daba por hecho, desde la misma noche del 24 de mayo de 2015 que el socialista acabaría llegando a un acuerdo con los otros dos grupos municipales.

 

NEGOCIACIONES AQUÍ Y ALLÁ

 

Después de una noche de celebraciones por un lado y de lamerse las heridas por el otro, las siguientes semanas no fueron precisamente sosegadas en el Ayuntamiento de Valladolid. Tres partidos tenían que ponerse de acuerdo para formar Gobierno, y eso implicaba que unos y otros cedieran respecto a los programas electorales que se habían vendido a la ciudadanía.

 

PSOE y Toma la Palabra, con Óscar Puente y Manuel Saravia como líderes, tenían clara su coincidencia desde el primer momento. El tercero en discordia sería Sí se Puede, que de hecho acabaría dando el visto bueno al nuevo alcalde con muchas reticencias. Por el otro lado se rumoreaba que incluso el PP estaría dispuesto a elegir al propio Saravia como alcalde antes que a Puente... y saltó la segunda bomba en una semana.

 

Media mañana del viernes, 29 de mayo, cinco días después de los comicios. El juez decretaba culpable de un delito de desobediencia a Javier León de la Riva por el caso de los áticos -el juicio tuvo lugar el 27 de abril, antes de campaña electoral- y le inhabilitaba para ejercer en el Ayuntamiento mientras todavía era alcalde en funciones hasta el 13 de junio, cuando tendría lugar la sesión de investidura a la que, por cierto, no acabaría apareciendo. Era el fin de un coloso político, que se había derrumbado en una semana horrible.

 

A partir de ahí todo fue rodado para sus rivales políticos. Mientras el PP terminaba de disolverse con lo que sería la rotura de su punta de lanza y la marcha de varios concejales que iban en primeros puestos de la lista, Ciudadanos se quedaba aparte de las negociaciones y los tres restantes se repartían el pastel. Toma la Palabra consultaba a sus afiliados si entrar o no al equipo de Gobierno –se dio sobradamente el sí-, mientras Sí se Puede daba apoyo a Puente como mal menor frente al PP, pero se negaba a entrar al equipo de concejales.

 

Todo se rubricó el 13 de junio con un Óscar Puente exultante que levantó el bastón de mando al cielo de Valladolid. Y es que aquel 24 de mayo de 2015 fue el día en el que las Elecciones Municipales dieron un vuelco político a la ciudad.