Un 2014 para olvidar, un 2015 teñido de esperanza

TRIBUNA

El Real Valladolid despide el año con el lastre del ascenso, la salida de la Ley Concursal y un balance de quince victorias, quince empates y trece derrotas en un total de cuarenta y tres partidos.

No hay duda, más de un seguidor blanquivioleta se comerá el turrón con la alegría de siete goles como siete soles ante el Barcelona B, argumentos más que suficientes para despedir el año con un poco más de tranquilidad. Pero precisamente echar el telón a diciembre supone hacer balance de los doce meses, y las cosas como son, para el Real Valladolid tampoco está la cosa para tirar cohetes, precisamente.

 

Muchas aventuras han tenido que vivir los blanquivioletas a lo largo de estos 365 días, primero con la continuidad de Juan Ignacio Martínez en el banquillo y después con Rubi. A saber, el Valladolid ha disputado cuarenta y tres encuentros en este periodo, que se han saldado con un balance de quince victorias, quince empates y trece derrotas entre Liga y Copa.

 

Estos datos son algo engañosos, claro, porque aparte de los cuatro partidos del torneo del KO (todos de esta temporada, con dos victorias ante Girona y Sporting, y un empate y derrota frente el Elche), veintiún partidos son de Primera División y dieciocho de Segunda. Sobra decir que no se espera lo mismo en una que otra categoría.

 

Y es que el 2014 arrancó para el Pucela poco más o menos que como terminó el anterior, es decir, con malos resultados. Con JIM todavía en el banquillo, las derrotas y empates siguieron sucediéndose hasta que llegó el día del match ball el 25 de enero ante el Villarreal, donde un 1-0 en Zorrilla terminó por salvar al entrenador. El descenso se consumaría en la última jornada con cuatro derrotas, nueve empates y ocho derrotas en Primera para 2014.

 

Fue entonces cuando surgieron las dudas económicas, que Carlos Suárez se encargó pronto de acallar. “La viabilidad de las cuentas está garantizada en Segunda División”. El mazazo económico se veía parcialmente solventado con las palabras del presidente, que han terminado por ser ciertas ya que poco o nada se ha hablado de impagos en estos doce meses.

 

Es más, poco tiempo después de aquel fatídico 18 de mayo en el que el Pucela consumaba su caída a los infiernos ante el Granada en Zorrilla, el propio club daba a conocer el 23 de julio que se abandonaba la Ley Concursal, año y medio después, con unos números mucho más aceptables.

 

Era entonces el turno de Rubi, el momento de devolver la ilusión. La afición tardó poco en poner de su parte y mostrar su apoyo con la confección de una plantilla que parecía destinada al ascenso, y que ahora, a mitad de temporada, todavía tiene mucho por demostrar. El entrenador catalán ha cosechado nueve triunfos, cinco empates y cuatro derrotas, más allá de los cuatro choques de Copa.

 

Las conclusiones son claras. El Real Valladolid cierra 2014 con la realidad de frente, que no es otra que haber dado con sus huesos en la categoría de plata, pero el optimismo de mirar 2015 con la esperanza de terminar la temporada en el balcón del Ayuntamiento celebrando el ascenso. El tiempo, como siempre en estos casos, dará la respuesta.