Triunfo de la terna en la alternativa del vallisoletano Pablo Santana

El toricantano, Juan Bautista y Morenito de Aranda se reparten siete orejas en una corrida concurso de ganaderías y abandonan el coso de Mojados en volandas, en una triunfal tarde en el que el novillero de Alaejos pasó al escalafón superior.

Pablo Santana ya es matador de toros. Un nuevo diestro que se suma al nutrido listado de coletudos vallisoletanos. El de Alaejos se doctoró con Garón, un buen ejemplar de Caridad Cobaleda Galache que, aunque justo de presentación, rompió a embestir en la muleta con mucha calidad, pero escaso de fuerzas.


Tras recibir los trastos de mano de su padrino, el galo Juan Bautista, en presencia de Morenito de Aranda, que actuó como testigo, Santana brindó emotivamente a su padre. Cuando se dio cuenta de la pastueña embestida del Cobaleda soltó nervios y dibujó una importante faena que creció enteros especialmente en la mano izquierda.

 

El toricantano templó y toreó al relentí, con muletazos largos y pausados con mucho gusto, donde destacaron los cambios de mano y algunos remates muy toreros. Pinchó y enterró el acero en la segunda ocasión. El público, muy cariñoso toda la tarde, le premió con las dos orejas del que le hizo torero.

 

 

En el sexto, ya de noche cerrada (el festejo incomprensiblemente comenzó a las seis de la tarde, en un horario propio de verano), bastante tuvo con aguantar el tipo.  El ejemplar, de hermanos Cambronell, se defendía y se quedaba muy corto por ambos pitones, y el trasteo fue imposible.

 

Juan Bautista quiso sumarse a la fiesta especialmente en su primero, un toro de buena condición al que le faltó más fuelle, del hierro de Sánchez Arjona. El francés estuvo pulcro y construyó una faena maciza por ambos pintones. Incluso clavó la ayuda en el albero y toreó al natural por el pitón derecho en un pasaje muy torero, donde incluso interrumpió la música. La estocada fue efectiva y paseó las dos orejas.

 

Nada pudo hacer ante el cuarto de hermanos García Sánchez. Encaste de Santa Coloma, no tuvo ni un ápice de lo que se presupone a estos ejemplares, más que la estampa. Rajado y parado desde el inicio de la faena, Bautista se justificó, aunque acabó fallando a espadas y pegándose un buen arrimón.

 

Morenito de Aranda fue el triunfador de la tarde-noche, al menos en número de trofeos. Dos orejas cortó a su primero, un toro áspero de Adelaida Rodríguez, que se acabó rajando. Técnico y voluntarioso estuvo el burgalés que gustó al público de Mojados. En el quinto, de Toros de Orive, mostró su exquisito corte. Buen saludo capotero y un inicio de faena con regusto. El secreto fue dejársela puesta y ahí es donde llegaron los mejores muletazos, hasta que el astado se quedó sin gasolina. Falló en el primer espadazo y logró un meritorio trofeo.

 

La terna abandonó el coso de Mojados en volandas en una fecha que ya ha quedado grabada a fuego en el nuevo torero de Valladolid, Pablo Santana. Condiciones tiene para asentarse en el escalafón. El camino será duro y el futuro dictará sentencia. Por el momento, este invierno disfrutará de su nueva condición de matador. 

 


 

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