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Cartel definitivo iberian file

Tres años para el hombre que vendía heroína en Delicias y se la escondió en el ano al ser detenido

Juzgados

El fallo, que aplica al procesado la atenuante de toxicomanía e incluye el pago de una multa de 500 euros, absuelve por falta de pruebas de su culpabilidad a su compañero de banquillo.

La Audiencia de Valladolid ha condenado a una pena de tres años de prisión a David G.G. con motivo de su detención en septiembre de 2014 en el marco de la 'Operación Ford' por vender heroína en el barrio de Las Delicias.

 

El fallo, que aplica al procesado la atenuante de toxicomanía e incluye el pago de una multa de 500 euros, absuelve por falta de pruebas de su culpabilidad a su compañero de banquillo, Félix G.A, según informaron a Europa Press fuentes jurídicas.

 

Durante el juicio, ambos procesados se declararon inocentes y alegaron autoconsumo, pese a lo cual el fiscal mantuvo invariable su petición de penas, a razón de cuatro años y medio de cárcel para el primero y tres años y ocho meses para el segundo, junto con multas por importe de 1.278 euros.

 

La detención se produjo en el viaje de regreso a Valladolid, concretamente en la confluencia de la carretera de Madrid con el Paseo de Juan Carlos I, momento en el que a David se le ocuparon, ocultos en el ano, cuatro envoltorios termosellados de heroína con un peso de 3,37 gramos, lo que haría dado lugar a 38 dosis con un precio en el mercado de 390 euros, así como de cocaína, con un peso de 0,32 gramos y un valor de 36 euros.

 

Su interceptación se produjo como culminación de las pesquisas iniciadas a raíz de que los investigadores detectaran desde principios del mes de agosto de ese año, en la Plaza del Carmen de Las Delicias, un aumento de la presencia de toxicómanos, lo cual hizo sospechar a los agentes de la posible existencia de un punto de venta de heroína en las inmediaciones.

 

Todo ello coincidía con "numerosas denuncias vecinales acerca de la existencia de un domicilio de la calle Embajadores al cual acudían posibles consumidores.

 

Los policías establecieron un dispositivo de vigilancias esta zona del barrio y comprobaron que un joven, sin antecedentes, era el que realizaba las ventas a los toxicómanos, tanto en el domicilio, como en la vía pública. Para ello solía aprovechar las horas de entrada y salida de los centros educativos cercanos, circunstancia que le permitía pasar mucho más desapercibido.

 

Asimismo, se detectó que el principal investigado, David G.G, se trasladaba a los poblados marginales de localidades periféricas, donde adquiría pequeñas cantidades de sustancias estupefacientes con las que posteriormente elaboraba pequeñas dosis en forma de 'micras' para su distribución.

 

Esto le permitía sufragar no sólo los viajes y su propio consumo, sino, además, poder cubrir sus gastos diarios sin necesidad de desarrollar una actividad laboral.