‘Trébol’, el perro verde nacido en Laguna de Duero, delicado pero estable

El perro de raza podenco-grifón, de dicho color al quedar intoxicado en la placenta de su madre, va recuperando su color original y crece a un ritmo menor que el resto de la camada.

Este viernes se cumplen nueve días desde que una perra diera a luz a dos cachorrillos de raza podenco-grifón de un particular color verde fosforito en Laguna de Duero, un hecho que lógicamente ha atraído todas las miradas del país hacia el pequeño municipio vallisoletano. Mientras que la camada venía al mundo con un blanco más habitual en su pelaje, estos dos pequeños –solo ha sobrevivido uno- se diferenciaban del resto en un suceso que parecía más propio del refranero popular español.

 

“Ahora mismo está algo delicado, pero entre el veterinario y el tratamiento esperamos que salga adelante”, comienza explicando Aída Vallelado, propietaria del pequeño ‘Trébol’, nombre que le viene al pelo. “No sabemos si es por la bacteria que le tiene infectado, pero no crece como los demás, no está tan gordito como los otros”.

 

Efectivamente, la explicación del color del cachorrillo parece estar causada por la biliverdina, que invadió el feto y terminó por teñir a las dos crías. En principio se trata de una toxina que debería encontrarse en el hígado, pero la cuestión es que terminó metiéndose donde no debía.

 

Poco a poco, con el paso de los días e incluso de las horas, va perdiendo el tan característico color verde, de manera que la parte de la cabeza ya ha quedado “limpia” y el resto del cuerpo sigue el mismo camino. “Pronto será normalito”, continúa Aída, que insiste en su confianza para que Trébol “salga adelante”.

 

En estos instantes, se encuentra tomando vitaminas para coger el mismo ritmo que el resto de sus hermanos –incluso ha tenido un pequeño problema de gases- y parece que, efectivamente, lo terminará haciendo. “Por ello es por lo que peleamos”, dice su dueña, alucinada por todo el jaleo que ha supuesto un hecho que, al final, sucedió de manera involuntaria. Todo un acontecimiento que Aída espera que solo quede en un susto para que Trébol pueda tener la vida de un perro normal.

El pequeño Trébol, ya algo descolorido, junto a su madre y sus hermanos. AÍDA VALLELADO

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