Tráfico se paraliza: sin aprobar los 130 km/h en autovía o las pruebas de drogas y alcohol a peatones

El único paso que se ha dado en torno a este texto es la aprobación del punto por el que los niños menores de 1,35 metros de estatura deberán viajar en el asiento de atrás del coche.

El Gobierno cierra 2015 sin haber dado luz verde al Reglamento de Circulación, la normativa anexa a la Ley de Tráfico que debía poner en marcha, entre otros puntos, el nuevo límite de velocidad en autopistas y autovías de hasta 130 kilómetros por hora en algunos tramos.

  

Tampoco se ha podido aplicar la bajada de velocidad máxima que la Dirección General de Tráfico (DGT) pretendía aplicar en zonas urbanas, hasta los 30 kilómetros por hora, y en carreteras secundarias, en donde se establecía la velocidad máxima en 90 kilómetros por hora y no hasta los 100 como ahora.

  

El texto elaborado por el departamento que dirige María Seguí nació junto a la reforma de la Ley de Tráfico aprobada en mayo de 2014. A pesar de que su puesta en marcha se esperaba para noviembre de ese mismo año, el reglamento sufrió numerosas apreciaciones por parte del Consejo de Estado, lo que retrasó su aceptación por parte del Consejo de Ministros. La DGT apuntó que se harían las correcciones necesarias y, desde hace meses, Seguí ha asegurado a los medios que el reglamento está listo para su aprobación cuando el Ejecutivo lo considere.

  

Sin embargo, el único paso que se ha dado en torno a este texto es la aprobación del punto por el que los niños menores de 1,35 metros de estatura deberán viajar en el asiento de atrás del coche y que entró en vigor el pasado 30 de septiembre.

  

Así, tampoco ha podido entrar en vigor la obligatoriedad del casco en ciudad para ciclistas menores de 16 años y que, actualmente sólo es obligatorio en vías interurbanas.

  

Otra medida destacada es la aplicación de un control de alcohol y drogas a aquellos peatones que estén implicados en un accidente de tráfico o cometa una infracción, como cruzar indebidamente. Este medida se ha tomado tras registrar hasta 370 muertes de peatones el año pasado, de los que más de la mitad (51%) presentaba niveles de alcohol y drogas en sangre.