Toda la verdad sobre los mitos en las dietas

La piña no quema grasas por sí sola

En plena 'operación bikini' es importante conocer qué es verdad y qué no sobre las dietas exprés. En este artículo, desmontamos los mitos más extentidos. 

Con la llegada del verano se ha disparado el número de personas que intentan perder peso en poco tiempo, les entran las prisas por adelgazar y son tentadas por las dietas exprés, que prometen una pérdida de peso 'milagrosa' en pocas semanas o se fían sin consultar de consejos para perder peso que, en realidad, pueden no tener ninguna lógica médica

 

El nutricionista Àlex Vidal, profesor de los estudios de Ciencias de la Salud de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), desmonta estos mitos más divulgados:

 

1. Comer hidratos de carbono a partir de las 18.00 horas engorda más. "Las calorías no cambian según la hora en la que las consumas. Lo que hay que hacer de cara a la noche es reducir la ingesta de todos los nutrientes, no solo de los hidratos de carbono", explica.

 

2. Todo el mundo debe beber dos litros de agua a diario. Según Vidal, ya sea con agua o con una dieta rica en verduras, hortalizas y frutas, hay que asegurar una correcta hidratación. No todo el mundo, pero, debe beber la misma cantidad de agua: hay gente que necesita más y gente que necesita menos.

 

3. Los zumos y batidos detox limpian el organismo. El profesor de la UOC deja claro que los riñones y el hígado son los encargados de desintoxicar el organismo. "Si una persona tuviera toxinas en la sangre, necesitaría atención médica", añade.

 

4. La dieta del pH funciona. Este régimen consiste en aumentar la cantidad de alimentos o productos alcalinos y reducir el consumo de alimentos ácidos. "Elegir este tipo de alimentos no hace que el pH de la sangre suba o baje. El cuerpo tiene sus propios mecanismos que luchan precisamente para evitar cambios de pH en la sangre", explica el nutricionista.

 

5. La leche de soja sustituye a la de vaca. Según Vidal, no se puede llamar leche a un producto vegetal como la soja. La leche y los lácteos son alimentos muy diferentes a las bebidas de origen vegetal; por lo tanto, no se puede cambiar una por la otra.

 

6. No desayunar adelgaza. Varios estudios han demostrado justo lo contrario: los niños que no desayunan tienen más problemas de obesidad y sobrepeso que aquellos que lo hacen. Lo mismo ocurre con los adolescentes y los adultos. Además, saltarse la primera comida del día tiene efectos negativos en el rendimiento académico o laboral. Un buen modelo de desayuno debe tener: cereales, lácteos y fruta.

 

7. Los productos light no engordan. Se suele creer que estos alimentos están libres de calorías y que, por lo tanto, se pueden consumir con cierta libertad. "Esto es un error. La palabra 'light' significa exactamente que esta versión tiene menos calorías que el correspondiente alimento original y, por lo tanto, que su porcentaje de energía total es menor", explica el profesor de la UOC.

 

8. Comer piña ayuda a quemar grasa. La piña es rica en bromelina, una enzima con acción proteolítica, o sea, que rompe las moléculas proteicas. "No hay que confundirlas con las lipídicas, las relacionadas con la grasa. Muchas veces se otorgan a un alimento unas propiedades que no existen para resolver nuestros problemas con la línea", matiza Vidal, quien deja claro que no existe un nutriente capaz de 'disolver' el tejido adiposo.

 

9. El pan engorda mucho. Uno de los primeros pasos que dan las personas que están a dieta es eliminar el consumo de pan. Según Vidal, el pan solo engorda menos que otros alimentos que sí se incluyen en los regímenes. Por ejemplo, 100 gramos de pan tienen 255 calorías; la misma cantidad de pasta tiene 368; de garbanzos, 361, y de atún, 280. "Lo que hace aumentar las calorías es, pues, que se consuma en gran cantidad o que se acompañe con salsas, embutidos o mantequillas", dice Vidal.