Tarde de expectación, tarde de decepción... olímpica

Mercedes Cantalapiedra con la camiseta del Pucela de apoyo a Madrid 2020. / J.A.G.
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Mercedes Cantalapiedra, en una barrera junto a Silvia Clemente, lució una camiseta de apoyo a Madrid 2020. la decepción entre los aficionados llegó al finalizar la corrida cuando conocieron que Madrid se queda sin Juegos.

Tan solo unos instantes después de que Jose María Manzares cruzara en volandas la Puerta Grande del coso de Zorrilla, tras bordar el toreo, la noticia corría como la pólvora entre los aficionados que abandonaban la plaza de toros: Madrid se queda sin los Juegos Olímpicos. Me imagino la cara de Mercedes Cantalapiedra, la concejal de Turismo, que en una barrera junto a la consejera de Agricultura, Silvia Clemente, lucía la camiseta del Pucela en apoyo a Madrid 2020. Por apoyo y entusiasmo que no falte…

 

Del triunfo manzanarista a la decepción olímpica. Al menos, en la retina de los espectadores aún se proyectaban -como un pase de diapositivas- los naturales del alicantino. Mucho disfrutó de la faena el alcalde de Valladolid, Francisco Javier León de la Riva, que invitó a su burladero al director de Renault España, el vallisoletano José Vicente de los Mozos.

 

El presidente de la Diputación, Jesús Julio Carnero, hizo aparición en la feria, compartiendo localidad junto al general Aurelio Quintanilla y el subdelegado del Gobierno, José Antonio Martínez Bermejo. Su antecesor en el cargo y ahora delegado del Gobierno, Ramiro Ruiz Medrano, se acomodaba en un discreto tendido.

 

El secretario general de la Consejería de Cultura, José Rodríguez, comentaba la corrida junto al director general de Ordenación Territorial, Luis Miguel González Gago, en el burladero de Pablo Trillo. En el tendido del 1, el director de este periódico, Félix Ángel Carreras, junto a su mujer Magaly Estévez; y a unos pocos metros el artista Manuel Ezía y su esposa Raquel Burón. En la barrera familiar, el periodista Fernando Fernández Román, junto a su hermano Agustín, twiteaba el festejo.

 

Fue la tarde estrella y si los viejos tendidos del coso de Zorrilla no se llenaron fueron por culpa de la inoportuna lluvia. Además, no se cumplió el dicho de tarde de expectación, tarde de decepción, al menos taurina. Los ganaderos, los hijos de Victoriano del río, y Moisés Fraile,de El Pilar, junto a su hijo, se fueron contentos: hubo dos toros –los de Manzanares- excelentes. Tanto que ambos hierros colgarán sus cabezas en sus fincas, después de pasar por el taxidermista, claro.