Suspendido 15 días un abogado de Valladolid denunciado por un cliente por falsificar su firma en una demanda

El Consejo de la Abogacía de Castilla y León ha ratificado la suspensión del ejercicio profesional por espacio de quince días recaída sobre el letrado vallisoletano C.E.M, con motivo de la denuncia presentada contra él por un cliente, exempleado de IVECO, que le imputó haber falsificado su firma en el escrito de demanda presentado contra la citada empresa.

 La resolución del máximo órgano de la Abogacía en la Comunidad, que desestima la pretensión del denunciante de imponer una sanción todavía mayor al citado abogado, ha confirmado en todos sus términos los quince días de suspensión acordados por la Junta de Gobierno del Colegio de Abogados de Valladolid (ICAVA), al considerar que el expedientado cometió una infracción grave tipificada en el artículo 4.1 del Código Deontológico, en relación con el artículo 8.5 a) del Estatuto General de la Abogacía, al haber vulnerado "la confianza, lealtad y diligencia" que deben presidir las relaciones entre ambas partes.

 

 Aunque el abogado sancionado alegó que "se" puso la firma del cliente en el texto de la demanda debido a que el extrabajador de IVECO residía fuera de Valladolid y, dado que era agosto, se pretendía ahorrarle así el desplazamiento, la resolución del ICAVA confirmada ahora por el Consejo de la Abogacía de Castilla y León se limita a precisar que la pericial caligráfica atestigua que el denunciante no estampó su rúbrica en la demanda y, por ello, considera que C.E.M. cometió una infracción grave, pese a que no haya prueba directa de que el sancionado fuera el autor del garabato.

 

Sin embargo, la resolución tan sólo estima parcialmente la denuncia del cliente, que, además de la falsificación de la firma, responsabilizaba al abogado de haberle perjudicado en el litigio por despido laboral seguido contra IVECO, en el que, según entendía, obtuvo una indemnización sensiblemente inferior--unos 4.000 euros menos--a la lograda por otros trabajadores debido a que la demanda contenía datos incorrectos que él desconocía.

 

 En este sentido, el abogado aludido aseguró que su cliente estaba al corriente en todo momento del contenido de la demanda, que no podía desconocer ya que estaba presente en la lectura de la reclamación presentada ante el SMAC al celebrarse el acto de conciliación, así como que tuvo que basar la reclamación en la manifestación verbal de sus ingresos, tras haberle requerido, sin éxito, en numerosas ocasiones para que le facilitara las nóminas.