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Suárez, el segundo presidente de la España democrática fallecido, tras Calvo-Sotelo

Adolfo Suárez es el segundo presidente del Gobierno de la España democrática surgida de la Transición que ha fallecidotras la muerte de Leopoldo Calvo-Sotelo en mayo de 2008. De este modo, Suárez se suma al grupo cada vez más nutrido de personalidades fallecidas que protagonizaron la Transición y garantizaron el regreso de la democracia a nuestro país.

Muchos de los integrantes de dicho grupo fueron además estrechos colaboradores de Adolfo Suárez, como el propio Calvo-Sotelo, quien le sustituyó al frente del Gobierno cuando el recién fallecido expresidente decidió presentar su dimisión el 29 de enero de 1981, acosado por las críticas y las divergencias en el seno de UCD.

 

La salida de Suárez convirtió a Calvo-Sotelo en el segundo presidente del Gobierno democrático y en el primero en no ser elegido por las urnas. Su mandato, que comenzó con una votación de investidura interrumpida por el intento de Golpe de Estado del teniente coronel de la Guardia Civil Antonio Tejero, durará hasta 1982, cuando se produjo la primera victoria electoral del PSOE.

 

También forman parte de este significativo colectivo de la historia reciente de España los padres de la Constitución ya fallecidos, como el jurista, político socialista y expresidente del Congreso Gregorio Peces-Barba o el presidente fundador del Partido Popular Manuel Fraga, ambos fallecidos el 2012.

 

Peces-Barba, elegido diputado del PSOE en las primeras elecciones de la democracia y miembro de la comisión encargada de redactar la Constitución de 1978 en representación de este partido, falleció el pasado 24 de julio de 2012 a los 74 años de edad.

 

Tras las elecciones generales de 1982, en las que el PSOE obtuvo la mayoría absoluta, el jurista fue elegido presidente del Congreso con 338 votos a favor y ninguno en contra. Después de esta etapa, que se prolongó cuatro años, abandonó las Cortes y se dedicó a la enseñanza.

 

Aproximadamente seis meses antes de la muerte de Peces-Barba, concretamente el 15 de enero de 2012, fallecía a los 89 años Manuel Fraga, cuya trayectoria política estuvo marcada por su papel como ministro de Franco pero también por haber sido una figura clave durante la Transición, momento en el que fundó Alianza Popular.

 

Así, pese a que se cuestiona su labor como ministro de Gobernación en el Gobierno de Carlos Arias Navarro, fue miembro de la ponencia que redactó la Constitución de 1978 y contribuyó al consenso necesario en esos momentos delicados. De hecho, llegó a presentar al líder del PCE Santiago Carrillo en una conferencia del Club Siglo XXI.

 

Precisamente, el histórico dirigente comunista también falleció durante el año 2012, concretamente el 19 de septiembre, y a los 97 años de edad. Con Santiago Carrillo, Suárez protagonizó uno de los momentos más recordados de la Transición: la reunión secreta que ambos mantuvieron el 27 de febrero de 1977 para abordar la legalización del PCE, que entonces lideraba Carrillo.

 

Otro de los padres de la Constitución fallecido en los últimos años --el 4 de diciembre de 2009 a los 79 años de edad--, es Jordi Solé Tura, uno de los dos ponentes catalanes de la Constitución Española de 1978, junto a Miquel Roca, y el que aportó el ángulo más izquierdista en su elaboración.

 

Solé Tura fue un histórico militante antifranquista en la clandestinidad, y un importante miembro de Bandera Roja, del Partit Socialista Unificat de Catalunya (PSUC) hasta 1986, y del PSC desde 1989. Además, fue ministro de Cultura con el Gobierno socialista de Felipe González entre 1991 y 1993.

 

Asimismo, el 27 de julio de 2007 falleció Gabriel Cisneros, también padre de la Constitución en representación de UCD y posteriormente veterano diputado del PP. De hecho, no dejó su labor parlamentaria a pesar de su enfermedad.

 

Tras formar parte del Gobierno de Suárez, Cisneros pasó a desempeñar su labor como diputado por UCD durante las tres primeras legislaturas de la democracia, etapa en la que participó no solo en la Ponencia Constitucional encargada de redactar la Carta Magna sino también en las destinadas al estudio del Estatuto Vasco y de varias de las más importantes leyes de desarrollo constitucional.