Soto asegura que equivocó su tarjeta personal y la del sindicato en los presuntos gastos irregulares

La concejal de educación, Maria Victoria Soto, con su tarjeta de crédito. JORGE IGLESIAS

La concejal del Ayuntamiento de Valladolid y ex responsable de Enseñanza de UGT dice que las dos tarjetas eran del mismo color, pero que “siempre devolvía lo gastado” cuando se daba cuenta del “error”.

Ocurrió en varias ocasiones, pero supuestamente siempre se compensaron en cuanto la actual concejal de Educación de Valladolid y ex responsable de Enseñanza de UGT en Castilla y León, Victoria Soto, se daba cuenta del “error”, como ella misma se ha defendido este lunes. Después de que la semana pasada trascendiera que Soto estaba siendo investigada por el sindicato –se dio de baja el pasado 20 de abril- por un presunto uso irregular de una tarjeta, la concejal ha salido al paso para defenderse ante los medios.

 

Y sus conclusiones son claras. La primera, que todos esos gastos estaban justificados. De hecho, enseguida procedió a entregar la documentación a los periodistas presentes, que dejan patente que efectivamente devolvió el dinero de los gastos personales que había hecho –algunos en floristerías, farmacias o tiendas de ropa-. Y segundo, que todo ello se debe a un “error” humano. O más bien a varios, porque estas circunstancias se dieron en repetidas ocasiones desde hace por lo menos cinco años.

 

La explicación que quiso dar Soto es sencilla. “Los colores de mi tarjeta personal y la del sindicato eran el mismo”, ha querido explicar, remarcando que “en cuanto se daba cuenta del error” acudía inmediatamente a reingresar en la cuenta de UGT el dinero pertinente. Efectivamente, según los papeles faciltados los gastos quedan contrarrestados.

 

Véase un ejemplo. El 17 de julio de 2013 Soto usó, según la documentación facilitada, 79 euros en Calzados Naike. A los seis días, el 23, 344’25 fueron para El Corte Inglés. Y el 21 de marzo de 2014, casi nueve meses después, se efectuó un ingreso “en efectivo por ventanilla de 423’25 euros” en la cuenta bancaria de UGT sin que aparezca quién hizo ese ingreso. Eso sí, llama la atención el hecho de que se haya tardado tanto tiempo el devolver ese dinero.

 

Así, Soto achacó todo a varios fallos personales en repetidas ocasiones debido al color de la tarjeta –gris, por cierto, ya que enseñó la suya personal en la propia rueda de prensa-. ¿Por qué no decidió cambiar su tarjeta personal para no confundirse? Como siempre lo devolvía, no veía ningún mal. ¿Cómo no se daba cuenta en el momento de pagar? Porque no era tarjeta de PIN, sino de firma.

 

A día de hoy la investigación de UGT sigue en curso –se abrió en el mes de septiembre- y lo cierto es que la ahora concejal de Educación no se encuentra denunciada. “No a menos que vosotros sepáis algo más que yo”, aseguró a los periodistas. El alcalde de Valladolid, Óscar Puente, ha asegurado que todo debe esclarecerse, pero no parece haber perdido la confianza en su edil de Educación.

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