¿Somos o no somos procrastinadores?

El término procede del latín 'procrastinare que significa 'posponer hasta mañana'.

 

 

TRATAMIENTO, GESTIÓN DEL TIEMPO Y RITMOS BIOLÓGICOS

 

El principal inconveniente para su tratamiento es que no existe un criterio diagnóstico porque no hay un síndrome tipificado precisamente quizá por ser algo muy común y presente en muchos trastornos asociados a la salud mental.

 

"Es un comportamiento asociado a otros problemas, solucionando el síndrome asociado puede arreglarse esta tendencia a procrastinar. Las estrategias de gestión del tiempo suelen tener buenos resultados en estas personas así como las terapias cognitivas", apunta Díaz Morales.

 

El investigador explica que durante algún tiempo se debatió a nivel internacional si la procrastinación era sólo una cuestión de una mala gestión del tiempo pero finalmente los expertos llegaron a la conclusión de que en la procrastinación participaban otras variables que la convertían en una dimensión de estudio superior.

 

Existen personas que parecen ser más activas por la mañana (matutinos) mientras que otros lo son por la tarde (vespertinos). Díaz Morales señala que las personas vespertinas suelen procrastinar más que las matutinas, que suelen ser más organizadas y poseer mayor autocontrol.

 

Otros investigadores han planteado la procrastinación en positivo al considerar que hay personas que demoran sus tareas a unos horarios en los que se sienten más activos o creativos, sería el caso de las personas vespertinas que demoran hasta las horas finales del día su trabajo.

 

"Esto depende del autoconocimiento para saber cuándo se es más productivo. Esto no sería procrastinar, ya que hay que tener en cuenta que la procrastinación siempre conlleva un componente de angustia y ansiedad ante la tarea y el hecho en sí de retrasarla", concluye Díaz Morales.

El famoso artículo 'Vuelva usted mañana' de Mariano José de Larra podría ser un buen ejemplo de procrastinación a la española sobre todo porque el término procede del latín 'procrastinare que significa 'posponer hasta mañana'.

 

Sin embargo, si este artículo ilustre se refería a la España decimonónica en la actualidad los estudios muestran que procrastinar es transcultural. Según explica a Infosalus Juan Francisco Díaz Morales, investigador y profesor de la Facultad de Psicología de la Universidad Complutense de Madrid, procrastinar consiste en posponer el inicio o finalización de tareas que se pueden hacer en un tiempo determinado.

 

"Todos aplazamos pero no todos somos procrastinadores. Los procrastinadores retrasan de forma recurrente el inicio de las tareas y al hacerlo padecen ansiedad y preocupación", explica el investigador.

 

Díaz morales apunta que hay que distinguir entre la procrastinación habitual sin consecuencias graves y la crónica, que se convierte en un estilo de vida donde ansiedad y angustia son también recurrentes. La procrastinación crónica es un estilo generalizado a cualquier actividad: facturas, revisión del coche, impuestos, informes laborales. Estas personas necesitan siempre un tiempo extra para todo lo que requiere un plazo determinado.

 

ESTILOS DE PROCRASTINACIÓN

 

Díaz Morales explica a Infosalus que existen a grandes rasgos tres grandes grupos definidos de procrastinadotes. Esta clasificación utiliza como base diferentes motivaciones o estilos de procrastinación:

 

1º Miedo al fracaso: son los procrastinadores por evitación. Se evita el inicio o fin de las tareas por miedo a no hacerlas bien, evitar el juicio de los demás o no cumplir las expectativas propias o ajenas. También se encuentran en este grupo los que perciben como desagradable la tarea y la postergan para hacer algo diferente que les agrada. Es  más común en personas con baja autoestima.

 

2º Postergar como aliciente: postergar es una forma de activación para estas personas que esperan hasta el último minuto para empezar la tarea. "Piensan que tienen tiempo de sobra y buscan su motivación en la postergación, como un riesgo que piensan les hace rendir más, pero al final esto no es cierto", señala el investigador. El caso típico es el de los estudiantes que estudian la noche antes del examen.

 

3º Indecisión: las personas que procrastinan por indecisión dudan de cómo empezar la tarea o cómo acometerla y esto les lleva a que postergar su inicio. Según señala Díaz Morales, no todos los expertos en procrastinación están de acuerdo en que exista tal clasificación. "Estas son las principales motivaciones que se sugieren en su estudio pero el problema es si las medidas existentes miden bien la procrastinación", comenta el investigador.

 

LOS ORÍGENES EN EL ÁMBITO ACADÉMICO

 

Díaz Morales ha publicado investigaciones sobre el tema en las revistas internacionales 'Journal of Research in Personality', 'The Journal of General Psychology' o 'Personality and Individual Differences' junto a su colega en el estudio de la procrastinación al otro lado del Atlántico Joseph R. Ferrari, de la Universidad DePaul en Chicago.

 

En un análisis publicado por ambos en la revista 'Journal of Cross-Cultural Psychology' en 2007 se estudió el fenómeno en Australia, Estados Unidos, Perú, España, Venezuela y Reino Unido entre 582 hombres y 765 mujeres. Los resultados mostraron que entre el 13% y el 15% de la población procrastinaba de forma habitual.

 

"Es una característica de la sociedad occidental con independencia de valores, normas y prácticas. Sin distinciones entre los países, aplazar las tareas es un problema", señala Díaz Morales.

 

En el ámbito académico este porcentaje de procrastinadores se eleva en gran medida, hasta superar el 60% entre los alumnos. De ahí que sea el ámbito académico el más estudiado en lo que se refiere a la postergación y en el que aparecieron los primeros estudios. Las tareas académicas más implicadas en la postergación son aquellas que requieren de la creatividad como la redacción de trabajos.

 

"En otros países en las universidades existen departamentos de orientación a los alumnos y tratan este tipo de problemática a través de técnicas de gestión del tiempo, de autocontrol, de regulación emocional, pero en España no hay esta tradición", señala Díaz Morales.