Solucionados los problemas eléctricos del estadio Zorrilla que le apercibían de cierre

TRIBUNA

La Junta de Castilla y León avisó a Ayuntamiento y Real Valladolid de que debían arreglarse unos deficiencias en la instalación eléctrica con coste de unos 19.000 euros.

Era casi una obviedad que el estadio José Zorrilla no iba a echar el cierre, pero su propietario, el Ayuntamiento, y el usuario, el Real Valladolid, se han visto obligados a unas reparaciones imprevistas para cumplir con la legalidad. El hecho se destapaba hacia mediados de octubre, cuando la Junta de Castilla y León advertía a ambas entidades tras una inspección de que debía arreglarse un tema eléctrico en las instalaciones y que de no cumplirse estas, podrían obligar a clausurar el espacio deportivo.

 

Desde el primer momento se consideró como un tema menor, casi intrascendente, ya que el coste de este arreglo rondó los 19.000 euros. Y decimos rondó porque, efectivamente, ya se llevó a cabo hace unas semanas y no hubo mayor repercusión al respecto. Fue el Real Valladolid el que se ha hecho inicialmente cargo de la factura, a la espera de si le tocará rascarse el bolsillo a él o al Ayuntamiento.

 

“Es como si, por poner un ejemplo, tras un apaño toca ver quién paga, si el inquilino o el propietario”, explica Alberto Bustos, concejal de Deportes del Consistorio. “Se pidió hacerlo a la mayor brevedad posible y así se hizo, ya no hay ningún problema”, confirma el edil.

 

“Se tomó la decisión de que lo hiciera directamente el Real Valladolid porque si lo hace el Ayuntamiento los trámites administrativos son mucho mayores”, sigue. Desde mediados de octubre, el plazo que había dado la Junta de Castilla y León era de dos meses, hasta mediados de diciembre. “Podíamos quedar fuera de tiempo”, dice Bustos.

 

“Ahora el problema está en ver quién se hace cargo de la factura, aunque no se trata de algo muy importante al no ser una cantidad cuantiosa”. Vamos, que tanto si se hiciera cargo el club deportivo como la institución, parece que la cosa no irá a mayores. De esta manera serán ahora los técnicos quienes decidan quién paga el pato, y para ello el Real Valladolid deberá mandar el informe de las reparaciones que se han llevado a cabo.

 

Bustos también quiso destacar el hecho de que no se haya intercedido en la normalidad de partidos disputados del club blanquivioleta y que estas reparaciones en ningún momento supusieran un riesgo para nadie. “Se trataba de un problema de cumplir los plazos de la Junta, no de riesgo”, concluye el concejal de Deportes.