Sivan presenta 'Tikkun' en la Seminci como un lienzo en la crisis de fe de un judío ultraortodoxo

Sivan presentó este jueves su película en la Seminci. TRIBUNA

Laa cinta se sumerge en el mundo de Haim-Aaron, un joven judío ultraortodoxo cuya vida cambia radicalmente cuando sufre un accidente en la bañera que casi le lleva a la muerte.

El director israelí Avishai Sivan ha presentado este viernes su largometraje 'Tikkun' como un lienzo que, en blanco y negro, escudriña en las vivencias de un joven judío ultraortodoxo que atraviesa por una crisis de fe.

 

Presentada este jueves en la Sección Oficial de la 60 Semana Internacional de Cine de Valladolid (Seminci) y recibida casi por igual con aplausos y pateos, la cinta se sumerge en el mundo de Haim-Aaron, un joven judío ultraortodoxo cuya vida cambia radicalmente cuando sufre un accidente en la bañera que le lleva a una muerte de la que, 'in extremis', le saca su padre.

 

El joven pasa de hacer ayuno por el hecho de que la filacteria se le caiga al suelo, a comenzar a cuestionarse las cosas, incluso a comer papel, a evadirse, a huir de noche por la ciudad, a mirar a la cara a las mujeres y a hacer cosas no toleradas por el ala más radical de su religión, al que pertenecía hasta el momento de su resurrección.

 

Narrada en blanco y negro, la película escudriña tanto en la nueva visión que adquiere sobre las cosas, lo que le lleva a transitar por un lado de la vida que repudia todo su entorno, como en las vivencias de su familia, especialmente de su padre, quien le obliga a volver a la yeshiva. Además, siente vergüenza y carga con una tremenda culpa por considerar que, con la maniobra de reanimación, ha contrariado los deseos de Dios.

 

Tanto es así que, en un momento de peligro para el joven, es su padre quien toma la decisión de no intervenir para ayudarle"Quería plantear muchos temas y me gusta dejar siempre un halo de misterio, de enigma, apertura a la interpretación del público", ha confesado antes de referirse a la "situación extrema" que presenta su cinta, lo que le permite mostrar la sociedad de una manera más intensa, además de aportar interés cinematográfico.

 

El principal actor, según lo ha explicado Sivan, no es actor profesional pero ha pertenecido a la comunidad de judíos ortodoxos y la abandono para después tener una vida "bastante extrema" marcada por una incursión en el mundo de las drogas, ser hospitalizado o intentar suicidarse. Fruto de esa falta de experiencia en lo interpretativo, hubo que preparar con mucho esmero las escenas e incluso tuvo que recurrir a darle lecciones "muy básicas" de interpretación.

 

EQUILIBRIO INTERPRETATIVO

 

Frente a ello el actor que interpreta a su padre, de origen palestino, permitió alcanzar el equilibrio: el joven ayudó al padre a reducir el componente melodramático teatral y el intérprete le planteó el reto de manifestarse de una manera creíble, por lo que el resultado fue óptimo para ambas partes.

 

Fruto de casi cinco años de trabajo, 'Tikkun' es el segundo capítulo de una trilogía que comparte el tema: el cruce de fronteras en sociedades especialmente cerradas interpretados por protagonistas que atraviesan crisis de fe. El director, que prepara ya el guión de la tercera - "será la más extrema si consigo la financiación"--, ha reconocido plantearse cualquier trabajo desde un "enfoque épico".

 

'Tikkun' se estrenará el próximo año aunque su realizador prevé "dificultades" por la reacción de la comunidad de judíos ortodoxos, ante la que ya tuvieron que esconderse y rodar de manera discreta con la excusa de una boda.