Sindicatos y dirección de Renault retoman este miércoles negociaciones para el III Plan Industrial

Imagen de una cadena de producción de Renault. TRIBUNA

El encuentro se plantea tenso después de las primeras reuniones entre ambas partes, en unas negociaciones que afectan de lleno al personal de Valladolid.

La dirección del fabricante francés de automóviles Renault y los sindicatos con representación en el Comité Intercentros retoman este miércoles las negociaciones para la implantación del III Plan Industrial 2017-2020 que la compañía liga a una serie de exigencias en materia sociolaboral, al objeto de lograr una mayor "flexibilidad", y que los representantes de los trabajadores no están dispuestos a asumir.

 

La primera toma de contacto entre las partes el pasado día 26 de enero, fecha en la que la dirección ya puso sus cartas sobre la mesa, y la segunda reunión, celebrada el día 3 de febrero, han constatado ya las discrepancias de la parte sindical, que han conjugado las medidas requeridas por la empresa en términos de "provocación", "tomadura de pelo", "agresión", "deslealtad" y ejemplo de la "ambición sin medida" de la multinacional del rombo, a la que acusan de no tener en cuenta el sacrificio asumido por los trabajadores en los momentos de crisis y de pretender darles una nueva vuelta de tuerca.

 

De hecho, representantes de las secciones sindicales de UGT y CCOO se muestran dispuestos a sentarse a negociar pero, al mismo tiempo, advierten a la dirección de que no es el momento de nuevos reajustes y abogan por la unidad sindical para consensuar un conjunto de medidas que, lejos de hablar de recortes y más flexibilidad, permitan reducir la temporalidad de los contratos, incrementar salarios y mejorar las condiciones sociolaborales de los trabajadores.

 

Y es que ambas organizaciones, al igual que CGT, comparten la idea de que la recuperación económica y el buen funcionamiento de la multinacional del rombo, fruto en parte del sacrificio de su plantilla, abren un nuevo escenario en el que es preciso recuperar derechos perdidos por los trabajadores.

 

Más crítico se muestra el representante de CGT, Unai Hernández, que acusa a la dirección de tratar de "chantajear" a los trabajadores al ponerles un "caramelito" sobre la mesa, en referencia, entre otras promesas, a la asignación de un nuevo vehículo para Carrocería-Montaje de Valladolid y una nueva actividad de inyección de aluminio, y al mismo tiempo tratar de condicionar su cumplimiento a la aceptación de nuevas medidas de "flexibilidad".

 

Hernández, quien sostiene también que la empresa trata de condicionar e imponer con ello la negociación del próximo convenio colectivo, se ha mostrado en contra de sentarse a negociar: "¡No tenemos nada que negociar, la propuesta de la empresa es un insulto!", si bien ha anunciado que acudirá a la cita por responsabilidad y con el fin de poder informar a sus afiliados de las pretensiones de la compañía.

 

PROPUESTA DE LA COMPAÑÍA

 

La corporación solicita aumentar la jornada laboral anual hasta 220 días, así como consolidar los días de antigüedad sin que se generen nuevos derechos. En el campo de la categorías profesionales, la firma pide pasar de Especialista C a Oficial de tercera por méritos y no de forma automática, como se viene haciendo hasta la fecha.

 

Con el fin de aumentar la flexibilidad, la corporación apuesta por trabajar los sábados por la tarde y los domingos por la mañana o prolongar/reducir una hora la jornada diaria, con cargo a la bolsa de horas. También defiende reducir las horas con las que cuenta ahora mismo el turno de noche y por contratar a empresas de trabajo temporal para puestos temporales en producción.

 

Renault también propone reducir un 10% los pluses por trabajar en el turno de noche, festivo o a turnos y revisar otros pluses como el que se recibe cuando se trabajan más de cinco días a la semana o el que se cobra por hacerlo con cargo a los días de la bolsa de horas.

 

Otras propuestas son la creación de un turno especial de fin de semana y festivos sin encarecimiento de costes y hacer que algunos turnos especiales, hasta ahora voluntarios, pasen a ser normales y que dejen de ser optativos. La firma también pretende vincular la retribución variable del empleado a su contribución a los objetivos, pasando un 10% de la prima de producción a la prima por objetivos y convertir la paga extra de marzo o septiembre en una prima por objetivos.