Simancas prepara el Requerimiento de las doncellas con Carlos Belloso como Mantenedor

El día 6 de agosto, se celebra la fiesta patronal del salvador, en la que rememora la historia de las doncellas de Simancas.

 

Cada 6 de agosto, festividad del Salvador, Patrono de la Villa, Simancas rememora el Requerimiento de estas siete doncellas. El alcalde de Simancas, en compañía de la Corporación Municipal y de representantes de las diversas asociaciones del municipio, va en busca, casa por casa, a cada una de las viviendas de estas 7 doncellas. Doncellas que representarán al municipio en sus fiestas, actos importantes y que representarán a mediados del mes de junio del año próximo, el acto en que se mutilan y obligan a cambiar la actitud del Rey, haciéndole jurar que jamás se volverá a utilizar a sus jóvenes mujeres como moneda de cambio.

 

Para esta ocasión, Carlos Belloso Martín, Decano de la Facultad de Ciencias Jurídicas de la Universidad Miguel de Cervantes, e Historiador será el Mantenedor en el acto del Requerimiento de las Doncellas.

 

HISTORIA

 

En el año 783, Mauregato (hijo bastardo de Alfonso I de Asturias) toma el trono asturiano con la ayuda de Abderramán I, con quien se compromete al pago del tributo de las cien doncellas por su colaboración. En el año 788, los Condes Don Arias y Don Oveco, se rebelaron contra el Rey Mauregato y lo mataron como venganza de haber otorgado a los moros el tributo de las cien doncellas. El rey Bermudo I, su sucesor, quiere acabar con el tributo, sustituyéndolo por un pago en dinero. A Bermudo le sucede Alfonso II, el Casto (791–842), quien rechaza también el tributo en dinero, y entra en batalla con los moros para evitar su pago, venciendo en la batalla de Lodos y matando al capitán moro Mugait, con lo que consigue su propósito.

 

Posteriormente Abderramán II, en tiempos del rey Ramiro I, se atreve a pedir de nuevo el tributo de las cien doncellas. Este hallándose en una situación de debilidad, y tras reunir a sus consejeros accede de nuevo al pago del tributo. Con el tributo vigente de nuevo, se da el hecho/leyenda de que los de Simancas entregan las siete doncellas que les corresponden, con las manos cortadas. Se dice que las jóvenes, en un acto de gran valentía, decidieron cortarse las manos para evitar que se las entregara, algo que, según la leyenda, consiguieron.

 

Como consecuencia de este hecho los cristianos salen a pelear con los moros, dándose la batalla de Clavijo. El ejército moro es vencido, y desaparece el tributo de las cien doncellas, instaurándose como agradecimiento el voto de Santiago.