Siete años de cárcel para los tres traficantes detenidos en Valladolid en la 'Operación Pinocho'

Juzgados

Para dos de ellos la Sección Segunda de lo Penal les aplica la atenuante analógica de drogadicción, de ahí la rebaja aplicada en la condena.

La Audiencia de Valladolid ha impuesto un conjunto de penas que suman siete años de cárcel a los tres traficantes que fueron detenidos en agosto de 2014 en el marco de la 'Operación Pinocho', tras considerar probada su implicación en la venta de sustancias estupefacientes en lugares de ocio de la capital y la provincia.

 

La principal inculpada, Susana G.G, para la que el fiscal pedía cuatro años y medio, ha sido condenada a tres años y medio de prisión y al pago de una multa de 7.500 euros, mientras que sobre sus compañeros de banquillo, Óscar R.M. y Óscar José R.C, que se exponían en el primer caso a otros cuatro años y en el segundo a veinte meses de privación de libertad, han recaído penas de dos años y un año y medio y, por el mismo orden, multas de 2.350 y 20 euros, según informaron a Europa Press fuentes jurídicas.

 

Tanto en el caso de Susana como de Óscar R.M. la Sección Segunda de lo Penal les aplica la atenuante analógica de drogadicción, de ahí la rebaja aplicada en la condena.

 

Aunque en fase de instrucción la procesada se declaró adicta al speed y al 'chocolate' y reconoció que vendía droga para ganarse la vida, durante la vista Susana G.G. modificó su declaración y aseguró que la mercancía hallada en su domicilio de la calle Jacinto Benavente, entre hachís, speed y LSD por valor de 7.000 euros, era para su autoconsumo con el único propósito de reducir al máximo la ingesta de alimentos debido a su anorexia nerviosa.

 

Respecto de su confesión inicial, la ahora condenada, quien percibe una pensión debido a su enfermedad, mantuvo que lo hizo mal aconsejada por su entonces abogado, si bien el tribunal entiende que "tal justificación carece de todo apoyo lógico, llegando este tribunal a la convicción de que la verdad la expuso en su declaración ante el juez de
instrucción".

 

Frente a la versión de la traficante, los otros dos condenados, Óscar R.M. y Óscar José R.C, incriminaron a la primera en la venta de drogas y aseguraron que fue ella la que les facilitó sustancias para su propio consumo.

 

En concreto, Óscar R.M, 'pincha' y camarero en un bar, explicó que los 30 gramos que ocultaba en un calcetín el día de su detención le habían costado 450 euros que Susana le había fiado y que tenía que pagarle a plazos, mientras que el segundo identificó igualmente a la citada mujer como la que le suministró una papelina de speed.

 

En el caso de ambos acusados, la sala reconoce que su participación en los hechos aparece de forma "aislada", por lo que aplica la correspondiente rebaja en sus condenas.

 

Según las investigaciones desarrolladas, los tres traficantes desarrollaban su actividad ilícita en las zonas de ocio y centrada en la población juvenil, a la que iban destinadas las sustancias intervenidas, especialmente el 'speed', droga muy barata cuyos efectos euforizantes y duraderos permite alargar durante horas y días las fiestas.