Siete años de aquel gol de siete segundos

La afición del Real Valladolid todavía recuerda aquel tanto transformado por Joseba Llorente con asistencia de Víctor Fernández a los 7’3 segundos. "Fue el gol perfecto", coinciden ambos.

Siete años dan para mucho en el mundo del fútbol. Miles de goles, tarjetas, jugadas, penaltis, polémicas, celebraciones, triunfos, fracasos... y también récords. Pero hay uno que lleva impertérrito desde el 20 de enero de 2008, que seguro recordarán todos los aficionados del Real Valladolid. Y es que bien guardado tendrán aquel gol histórico de Joseba Llorente al Espanyol, que a día de hoy sigue vigente como el más rápido de la Liga con 7’3 segundos.

 

“Fue una jugada que nunca ensayamos, fue en el momento”, recuerda el protagonista, el propio Llorente, algo más de un año después de su retirada. “Fue una temporada que teníamos que conseguir la permanencia como fuera, iba todo bastante bien y fue un partido importante porque sacamos los tres puntos. Después de tanto tiempo cada vez que hay un gol un poco rápido siempre salimos en la prensa, que no está mal”, ríe con nostalgia.

 

El otro protagonista de aquella jugada -algo tan sencillo como un pase en largo, un control y para adentro-, también rememora aquel instante como algo mágico. “Es un muy buen recuerdo, bonito para mí”, comienza Víctor Fernández, compinche del Vikingo en mil y un partidos. “Éramos jugadores que nos entendíamos muy bien, mi juego le venía bien a él y el suyo a mí. Siempre tuvimos una amistad especial”.

 

Siete años a sus espaldas de aquel gol que dio la vuelta al mundo... y que nunca se llegó a ensayar en los entrenamientos. “Me dijo Víctor que qué tal estaba para hacer una carrera”, piensa Llorente. “Él era el artista y de él fue la idea. Me preguntó detrás de qué central quería que pusiera el balón, yo le respondí que el izquierdo, por eso de tener mejor pegarle con la derecha, y la verdad es que salió perfecto”.

 

Sí, ese central, Lacruz, que poco pudo hacer por entrar a la historia como el jugador que apenas pudo seguir el balón con la mirada y con una tímida carrera. “Joseba, que siempre era muy impulsivo, me recuerda cómo me dijo aquello de ‘pégala allí que yo llego’ después de que yo le preguntara. ‘Pónmela detrás de Lacruz que yo llego’”, sigue Víctor. “Fue perfecto todo, el control, la definición...”. Una palabra, “perfecto”, con la que también coincide el autor del gol.

 

AMAGOS DE RÉCORD

 

Pero como partidos hay muchos, también hay oportunidades de que la diana quede relegada al segundo lugar. Cada vez que un árbitro en Primera División toca el silbato, corren algo más de siete segundos para romper el récord. Pero hasta ahora no ha llegado a suceder.

 

“Siempre estás pendiente”, dice Llorente. “Es un dato que es bonito recordar, aunque va a ser complicado que nos lo quiten. O marcan un gol directo o va a ser difícil”. “Cuando hay un gol rápido, la gente te lo comenta. ‘Oye, que te han quitado el gol’”, secunda Víctor. “Gusta que Valladolid siga sonando para algo bonito como es este caso”. Tan apegado a la ciudad como siempre.

 

Ha habido quien ha rozado la hazaña, eso sí. Seydou Keita puso a los estadistas a mirar con lupa su gol el 27 de marzo de 2013. En aquella jornada, el Almería recibía al Valencia y el maliense, con la añadida dificultad de que eran los locales los primeros en tocar el balón, consiguió detener el crono a los 7’6 segundos.

 

“Aquella tarde varios compañeros me escribieron al móvil diciéndome que igual me quitaban el récord. Lo busqué en internet ¡y es que encima sacaba el equipo contrario!”, recuerda sorprendido Joseba. “Cuando me confirmaron que no nos lo habían quitado...”, resopla Víctor. “La verdad es que va a ser difícil, porque tiran directo o nada. En todo caso, el hecho de haber estado un tiempo ahí ya es bonito”, concluye. Por ahora siete años, y quién sabe cuántos más.

 

*Vídeo de Canal+