Seis tipos de té y los beneficios que aportan

Té

Durante miles de años el té ha formado parte del estilo de vida de personas de todo el mundo, que han buscado en esta bebida sus propiedades curativas, relajantes e inspiradoras y en el presente cada vez son más las investigaciones dirigidas a demostrar sus beneficios para la salud. 

Aunque en España las infusiones de manzanilla y poleo o menta sean quizá las más consumidas, el té tiene ya una gran cantidad de adeptos en sus distintas variedades.

 

Desde la página web dirigida a pacientes de la estadounidense Clínica Cleveland hacen un repaso a las propiedades y características de los tipos de té más consumidos y apuntan los siguientes consejos:

 

* Mejor el original: no hay que confundir los extractos de té verde con los de las bebidas embotelladas. Elige siempre el original: matcha en polvo o en hojas o té verde en bolsitas.

 

* La dieta, la fuente más válida: los suplementos de té verde no tienen beneficios antioxidantes. Es mejor conseguirlos a partir de la dieta.

 

* Mejor sin leche: evita tomarlos con leche, la caseína podría disminuir sus beneficios cardiosaludables. Tampoco uses la nata en su preparación, aunque sea desnatada, los ácidos grasos trans proporcionan la textura cremosa y aumentan los niveles de colesterol malo LDL.

 

A continuación, se apuntan los componentes principales de cada té, lo que sugieren las investigaciones sobre su consumo y cuál es la forma habitual en la que se presenta:

 

1. Té verde

 

Es el té más popular y el más investigado. Entre sus componentes destacan flavonoides antioxidantes y otros polifenoles, en especial las catequinas (buenas para el corazón, la memoria y la piel, entre otros) y la L-teanina (un aminoácido que podría reducir el estrés).

 

La investigación realizada hasta el momento sobre el té verde dice que reduce los riesgos de ataque cardiaco e ictus, podría disminuir la presión sanguínea, mejorar la memoria de trabajo y proteger la salud ósea y que también ayudaría a prevenir el cáncer.

 

Además, parece combatir la infección, proteger la visión y controlar el peso en laboratorio. Se emplean hojas de te procesadas de forma moderada y en infusión, está lleno de nutrientes, posee menos cafeína que el té negro y su origen está en la antigua China.

 

2. Té verde Matcha

 

Como el té verde también destacan entre sus componentes los flavonoides antioxidantes y otros polifenoles (las catequizas) y la L-teanina. Según los estudios realizados, tiene 137 veces el número de flavonoides presentes en el té verde. Ralentiza el daño renal y hepático de animales con diabetes en los estudios de laboratorio.

 

Se emplean las hojas más jóvenes de té, molidas al completo y añadidas al agua. Es rico en clorofila y conserva la mayoría de nutrientes. Tiene más cafeína que el té negro y su origen está en China aunque es también importante en la ceremonia japonesa del té.

 

3. Té blanco

 

En este caso, como en los anteriores, destacan en su composición los flavonoides antioxidantes y las catequinas junto con la L-teanina. En el laboratorio el té blanco muestra potencial en la prevención de diabetes, enfermedad cardíaca y cáncer.

 

Está compuesto por hojas y brotes de té muy poco procesados y que se preparan en infusión, tiene menos cafeína que el té negro y su origen está en China hacia el siglo XVIII. Su nombre procede de la parte inferior blanquecina de las hojas de té.

 

4. Té de menta

 

Destacan entre sus ingredientes los flavonoides antioxidantes y desde el punto de vista científico se cree que el aceite de menta podría mejorar los síntomas de intestino irritable. Aunque sobre este tipo de té se requieren más estudios, parece combatir la infección y prevenir el cáncer, la enfermedad cardíaca y la alergia en el laboratorio. Las hojas de menta se toman en infusión, es un viejo remedio digestivo que no tiene cafeína y su origen se encuentra en la antigua Grecia.

 

5. Té de manzanilla

 

Entre sus ingredientes están los flavonoides y terpenoides (también antioxidantes). Podría ayudar a controlar el azúcar en sangre, calmar la ansiedad, aliviar la inflamación y reducir el colesterol, aunque sólo se ha observado en animales.

 

Parece combatir la infección y prevenir la enfermedad cardíaca y el cáncer en el laboratorio. Se toman las flores de camomila en infusión, se utiliza para ayudar a dormir, no posee cafeína y su origen está como en el caso del té de menta en la antigua Grecia.

 

6. Té de hibisco

 

Su principal valor está en la vitamina C (antioxidante) y minerales que posee. La literatura científica señala que ayuda a bajar la presión sanguínea e incluso a disminuir el colesterol LDL. Además, existen estudios en laboratorio que indican que podría prevenir la enfermedad cardíaca y el cáncer y combatir las infecciones bacterianas como la E. Coli en laboratorio. Se toman los sépalos de la flor de hibisco en infusión aportando a la bebida un color rojo profundo y está libre de cafeína. Tiene su origen en el antiguo Egipto.