¿Se debe hacer ejercicio durante el embarazo y el postparto?

Embarazo

En la actualidad la actividad física se considera una terapia beneficiosa para madre y bebé y se ha ido incorporando a la vida de la embarazada. 

Poco a poco, la evidencia científica ha mostrado que los ejercicios que antes se consideraban contraindicados como los ejercicios de fuerza, si son supervisados pueden beneficiar a la mujer durante el embarazo, parto y postparto.

 

Hay que tener en cuenta que no es lo mismo el primer trimestre de embarazo que el tercero. Siempre que exista permiso del médico, "no se trate de un embarazo de riesgo, vetar el ejercicio es negativo para la madre y el bebé”, comenta la doctora Ferrer, coordinadora de los talleres de ejercicio físico dirigidos a embarazadas que se realizan en el Sant Joan de Deu.

 

Sin embargo, el sentido común marca también aquellos deportes que no se deben practicar por las mujeres gestantes como los de contacto, que implican caídas y empujones, y los deportes de submarinismo.

 

En el caso de los ejercicios de fuerza se tienen que realizar con la supervisión de un profesional y para ellos se pueden emplear gomas, mancuernas y otros elementos de trabajo. Se busca la tonificación muscular en tronco y extremidades y la rutina avanza con los cambios del embarazo.

 

Dejando de lado aquellos ejercicios que por trimestre no se recomiendan, en la vida de la embarazada puede integrarse el ejercicio. Hay que tener especial cuidado porque en la sangre de la embarazada aumenta la hormona relaxina que lleva a la distensión de articulaciones y ligamentos para permitir los cambios corporales y el parto, lo que supone un mayor riesgo de lesiones si no están supervisadas por profesionales.

 

Es importante tener en cuenta que la actividad física programada durante el embarazo tiene que tener en cuenta el ejercicio físico que realizaba esa mujer antes del embarazo y crear una rutina adaptada a ello y al momento de la gestación.

 

Las recomendaciones generales a la hora de hacer ejercicio son las mismas que para una persona normal, afirma Ferrer: “se trata de una etapa en la que hay que adaptarse a los cambios en el cuerpo, seguir unos hábitos saludables en la dieta, beber lo adecuado para estar bien hidratada, tener más cuidado en las actividades al aire libre con el sol porque hay más tendencia a las manchas en la piel o vigilar las temperaturas altas”. Con el paso del tiempo se va aumentando en peso y el centro de gravedad cambia, por lo que hay que trabajar la higiene postural.

 

“Cuando se practica ejercicio en el embarazo hay más posibilidades de un mejor parto y postparto, son 9 meses de cambios físicos y el cuerpo tiene que volver a la normalidad, por lo que la mujer debe seguir acompañada después del parto ya que tendrá que adaptar su ejercicio a las necesidades de este periodo”, señala Ferrer. De todo ello también dependerá el tipo de parto, si quedó sobrepeso y examinar qué factores de cambio incluir en las rutinas. Por otro lado, el ejercicio no solo ayuda a nivel físico sino también en el bienestar psicológico.