Óscar López no pone de su lado al PSOE ni para marcharse

López, durante la votación en la que ha sido designado senador.

El hasta hace poco líder socialista regional se marcha al Senado, pero el trámite de su nombramiento se salda con una nueva (aunque pequeña) fractura: solo 27 de los 29 procuradores socialistas ha votado a favor para que las Cortes le nombraran senador.

A estas alturas huelga decir que Óscar López no ha sido capaz de cohesionar al PSOE de Castilla y León. Tampoco sabemos si eso es lo que realmente pretendía. Su paso por la secretaría regional, la portavocía de Cortes y la secretaría general de organización en Ferraz al tiempo ha estado lleno de pruebas irrefutables de su habilidad para guardar los equilibrios necesarios para compaginar todos los resortes del poder. Lástima que haya sido a costa de las muchas crisis que los socialistas regionales han sufrido durante su era. Una tendencia, la de moverse en medio de la discrepancia mal entendida, que le ha acompañado hasta su último día.

 

Su asiento está, desde esta semana, en el Senado. Su llegada provocó cierta polémica porque en muchos medios se le atribuyeron presiones a Pedro Sánchez para que le diera la portavocía de la cámara; se ha tenido que conformar con la secretaría general del grupo socialista en esta cámara. ¿El motivo? Dicen las malas lenguas que no se le ocurrió otra cosa que autoproponerse como candidato al Senado por las Cortes de Castilla y León... sin preguntar a nadie, claro.

 

Al margen de eso, le espera un destino presumiblemente tranquilo, hábitat de políticos veteranos o de vuelta de todo, colocados allí por sus partidos en pago a los servicios prestados o designados por los parlamentos regionales. Esta última es la vía por la que López ha encontrado acomodo en un nuevo hemiciclo, pero antes tenía que pasar por la aprobación de las Cortes.

 

En la votación ha quedado patente, por la vía de las urnas, que López no deja simpatías por estas tierras. El ya senador tenía que conseguir el voto favorable de la mayoría de la cámara en una primera votación o la mayoría simple en una segunda ronda. Un objetivo asequible y sin aparentes polémicas, pero la fórmula elegida ha propiciado una última 'vendetta' en las filas socialistas: el voto era secreto y alguien ha aprovechado para darle a López una despedida con 'fuego amigo'

 

A pesar de las horas de plenos y sesiones, sabíamos que las afinidades con el PP eran inexistentes y el grupo popular le ha 'premiado' con el suplicio de una segunda vuelta y su total indiferencia porque de ahí se presume que llegaron la mayoría de los muchos votos en blanco. Además, ha cosechado varios votos en contra. Pero lo más curioso es que los votos a favor no cuadran con el número de procuradores socialistas.

 

El PSOE tiene en Cortes esta legislatura 29 representantes, por 53 del PP y dos del grupo mixto. En la primera votación, 28 votaron a favor de entregar a López un acta de senador y no llegó, ni de lejos, a la mayoría necesaria. Y en la segunda y definitiva solo ha cosechado 27 sufragios a favor, por 51 abstenciones y 4 en contra. Así que al menos dos de sus compañeros no han respaldado su nombramiento como nuevo senador, ya fuera con su ausencia (había 82 asistentes y los procuradores son 84) o con voto contrario.

 

Ante semejante panorama, la despedida ha sido fría. Cuentan las crónicas que, para cuando la presidenta de las Cortes sancionó su nombramiento, no había en el hemiciclo nadie del PP ni del grupo mixto. Y que se fueron sin un adiós... Solo le 'arropaba' la bancada socialista con sus 27 votos a favor... de 29 posibles. Un resultado suficiente, pero que pinta su ¿despedida? de la política regional del mismo color que ha estado teñida su era.