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Cartel definitivo iberian file

Sangre, sudor y tres puntos

El Real Valladolid se impuso al Villarreal en Zorrilla gracias a un gol de Jesús Rueda al final de la primera parte. El final, pese a agónico, fue feliz.

Ficha técnica:


1 - Real Valladolid: Mariño; Rukavina, Rueda, Mitrovic, Peña; Álvaro Rubio, Rossi (Víctor Pérez, min. 75); Larsson (Manucho, min.82), Óscar, Rama (Omar, min.75); y Javi Guerra.


0 - Villarreal: Asenjo; J.Costa, Dorado, Musacchio, Mario; M.Gómez (J. Pereira, min.57), Bruno, Pina (Trigueros, min.57), Aquino; Giovanni (Perbet, min.62) y Uche.


Gol: 1-0, m.40: Rueda.


Árbitro: Del Cerro Grande (C. Madrileño). Mostró tarjeta amarilla a los locales Peña (min.54), Álvaro Rubio (min.66), Javi Guerra (min.71) y Rukavina (min.89).


Incidencias: Partido correspondiente a la jornada vigésimo primera de la Liga BBVA disputado en el estadio José Zorrilla ante 13.817 espectadores. El exfutbolista chileno Patricio "Pato" Yáñez, que jugó en el Real Valladolid entre 1982 y 1986, hizo el saque de honor.
 

El Pucela tomó aire fresco a costa del Villarreal en el José Zorrilla, merced de un gol de Jesús Rueda en el 41 y tras completar noventa minutos de un fútbol más que aceptable. La recta final fue de emoción y agonía pura, pero como dijo JIM hace unos días, seguro que esta vez los aficionados sí salieron contentos del estadio con su equipo.

 

Eso sí, la primera mitad fue un más bien un canto al aburrimiento, de escasez de ocasiones, en el que la mejor noticia para el Valladolid fue que al menos se retiró a los vestuarios en ventaja. Tras unos minutos de tanteo en los que primero amagó el Villarreal con hacerse con el control del partido y después el Pucela, el encuentro se convirtió en una pelea física con pocas ocasiones, por no decir ninguna.

 

Mención aparte ambas defensas, serias, ordenadas, muy dignas de lo que deben ser dos equipos de Primera División. Algo que ya dice bastante de un debutante como Mitrovic, que jugaba su primer partido ya como titular y con solo dos entrenamientos a sus espaldas. Mientras, tanto Guerra y Óscar como Uche y Gio se dejaban los pulmones en una presión asfixiante, sobre todo los primeros.

 

Con el transcurso de los minutos tomó un ritmo cansino el encuentro, el que la única emoción era la necesidad de puntos de los dos equipos, hasta que apareció la sorpresa. Parecía que se dejaba todo para la segunda mitad cuando Aquino le pegó un viaje a Rama en la banda izquierda. Centro al área, Jesús Rueda, que volvía a la titularidad, se eleva imperial sobre propios y extraños y para adentro. El fútbol es así, a veces vale con una para irse al descanso por encima del adversario, y esta vez la perra gorda se la llevó el Valladolid.

 

Los siguientes cuarentaicinco minutos comenzaron tal y como habían terminado los primeros. El Pucela salió con hambre de gol, a la búsqueda del segundo que le diera esa tranquilidad necesaria. Quizá pecó el Villarreal un poco de conformista, como reconocería Marcelino después del partido, aunque el entrenador quemó rápido sus bazas dando entrada a Pereira, Perbet y Trigueros apenas transcurridos diez minutos.

 

Mientras, los blanquivioletas seguían a lo suyo. Por momentos se pudieron ver momentos de buen juego, en el que los locales se gustaban, de esos que se veían tan a menudo hace no muchos meses con Djukic. A pesar de ello, en la misma línea de la primera mitad, las ocasiones no terminaban de aparecer de manera constante.

 

Del Cerro Grande se encargó de animar un poco el cotarro –y de desesperar al personal- con alguna tarjeta innecesaria, y alguna falta que no parecía. Un público que, por otra parte, reaccionó de la mejor manera posible para animar al equipo durante todo el partido cuando más lo necesitaba.

 

Y cuando parecía que más controlado tenía el Valladolid el partido, llegó la agonía que toca sufrir en todos los partidos de estas características. Corría el minuto 77 cuando Uche, tras una buena jugada trenzada en el centro del campo, se quedó mano a mano con Mariño. La grada contuvo la respiración. Toque del nigeriano… y Mariño despeja a córner.

 

El match ball estaba salvado, pero los siguientes minutos no fueron mejores. La oportunidad espoleó a los amarillos, conscientes de que el resultado no valía y el tiempo se acababa. El Pucela no pudo despejar mayor cantidad de balones fuera, pero el resultado tampoco pudo ser mejor.

 

Con la grada de su lado, el Valladolid consiguió aguantar hasta que a Del Cerro Grande le dio por pitar, ya que entre pitos y flautas alargó casi seis minutos. Pero los blanquivioletas lo habían conseguido; tres puntos a base de sudor y sangre.