Salamanca reivindica el arte, la libertad y la cultura de los toros en el homenaje a Julio Robles

El mundo del toro rinde tributo a una de las figuras más grandes cuando se cumplen doce años de una efeméride que se le llevó a la hora taurina por excelencia.

Salamanca evocó la figura de Julio Robles doce años después de su muerte (14 de enero de 2001) con un merecido tributo en la busto que preside la plaza de toros de La Glorieta con el fin de reivindicar de nuevo el arte, al libertad y la cultura de esta fiesta.

 

Así, el alcalde de la ciudad, Alfonso Fernández Mañueco, quiso sumarse al homenaje a Julio Robles resaltando la figura del torero, “en su Glorieta, en su plaza, con los más grandes como Pedro Gutiérrez Moya o El Viti, su majestad”, dijo.

 

Mañueco calificó la vida de Robles como de “libertad, de arte y de toros y por eso respaldamos a este grupo de amigos y aficionados porque la fiesta de los toros significa libertad y es un derecho de todos los españoles, independientemente de colores políticos y ubicaciones geográficas”, señaló.

 

Para el alcalde de la ciudad, la fiesta de los toros también es “arte y cultura y por eso apostamos por el reconocimiento de Patrimonio de la Humanidad y así lo hemos hecho de manera unánime los dos grupos políticos, siendo la primera capital de España y la segunda ciudad después de Toro”, apuntó.

 

También sirvió como reivindicación la importancia dentro de la economía de este sector, que cuenta con muchos profesionales trabajando en el mismo, muchas ganaderías y “muchos puestos de trabajo y hoy aquí hay que reconocer el mundo de los toros y animar a todos los que creen en él para que apuesten en una línea positiva y creativa, una fiesta por la que Julio Robles dio su vida”, concluyó Mañueco.

 

En este homenaje estuvieron presentes, además del alcalde de la ciudad, toda la corporación municipal con miembros del PSOE liderados por Enrique Cabero, junto a Santiago Martín El Viti, El Capea, aficionados, amigos, y como no, los familiares del matador fallecidos hace doce años, para reivindicar una fiesta que significa “libertad”.

 

El acto se celebró, como ya es tradición, junto a la estatua que le recuerda, a las puertas de la plaza de toros de La Glorieta, obra del artista Salvador Amaya, acompañado de varios pasodobles interpretados por la Banda Municipal de Música.