Salamanca, de botellódromo a urinario y basurero monumental

El centro de Salamanca se ha convertido en un auténtico botellódromo, con el paso de las horas en un basurero con restos de bolsas, botellas y vasos por doquier y, lo que es peor, en un urinario con jóvenes aprovechando cualquier rincón, incluídos monumentos, para 'evacuar' lo consumido. 

Inevitable. Litros de alcohol han corrido por las calles de Salamanca desde media tarde en adelante cuando han empezado a salir a la calle y llegar en autobuses los miles de jóvenes que han participado en la Nochevieja Universitaria. Aunque el botellón no está permitido y los efectivos de la policía repartidos por las calles han intentado impedirlo, al final han tenido que dejarlo casi por imposible.

 

La prohibición de acceder con botellas de alcohol a la Plaza se ha respetado en lo que concierne a recipientes de cristal porque los jóvenes, ya con 'muchas horas de vuelo', aprovechaban cualquier pequeña botella de plástico para introducir ahí las diferentes bebidas. Las botellas sí han pasado los diferentes filtros de seguridad, los tapones, no. Algo es algo. 

 

Lo malo es que con el paso de las horas las calles del centro de Salamanca se han convertido en un auténtico basurero, con miles de bolsas, vasos de plástico y botellas tirados por cualquier lado.

 

 

Con todo la peor imagen de todas ha sido la de muchos aprovechando cualquier rincón para 'evacuar' los litros consumidos. La Casa de las Viejas, la Iglesia de la Purísima, la iglesia de San Benito... rincones que forman parte de la Salamanca monumental convertidos en urinarios y vomitorios públicos sin que nada ni nadie haya podido impedirlo.