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"Sabíamos que vivía gente allí pero no tenían relación con los vecinos"

A las 9.30 de la mañana de este lunes comenzaban a llegar vehículos policiales a la pequeña localidad abulense de Santa Cruz de Pinares ante el estupor de los menos de 200 vecinos que habitan el municipio. Ninguno sospechaba que en un chalet de la urbanización Bernabé una célula yihadista entrenaba a sus miembros.

"Nos lo ha dicho el del camión de la cerveza y luego nos hemos enterado por la tele", ha señalado a Tribuna Ávila Ascensión, propietaria de un establecimiento de hostelería del municipio, que al igual que los demás vecinos se han visto sorprendidos por una gran presencia policial desde primera hora de la mañana que, hasta pasadas las 14.30 horas, ha estado actuando en un inmueble ubicado en una zona de chalets del municipio.

 

"Sabíamos que vivía gente allí pero no los conocíamos porque no tenían relación con los vecinos", ha señalado Ascensión, quien sin embargo ha apuntado que, por comentarios con los vecinos, conocian las visitas esporádicas a la finca de un matrimonio con dos niños "y a veces se veía a otro señor que tampoco venía mucho".

 

A primera vista poco diferenciaba este chalet de los cinco o seis que lo rodean, todos ellos segundas residencias para el verano ubicadas en la zona residencial Bernabé que permanecen vacíos durante gran parte del invierno. Al parecer el inmueble que es objeto de la investigación tuvo dos propietarios anteriores, el constructor y uno más tras cuyo fallecimiento se puso de nuevo en venta "hace ya cinco o seis años".

 

Nada hacía sospechar, por tanto, a los 167 vecinos de Santa Cruz de Pinares, que en su término municipal se entrenaba una célula yihadista, noticia que ha corrido como la pólvora a lo largo de todo el día y que aun mantiene convulso el pueblo.

 

Datos oficiales

En lo que se refiere al registro efectuado, el Ministerio del Interior ha destacado que se trata de una finca rústica en la que se encuentra una vivienda que era utilizada como punto de reunión de la célula yihadista.

 

En esta finca desarrollaban una serie de actividades, todas ellas encaminadas a mantener la radicalización y la cohesión del grupo y a perfeccionar su entrenamiento operativo, centrándose en el entrenamiento físico de alta intensidad.

 

Estas reuniones tenían un alto grado de seguridad y solo eran conocidas por los miembros más comprometidos y entregados a la lucha yihadista.

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