Ruth Rodríguez, el esfuerzo de mejorar la radio para mejorar la sociedad

La actual jefa de Radio Nacional de España en Castilla y León defiende la buena práctica del periodismo por encima de todo y se muestra partícipe de aprender día a día "tanto de los más veteranos como de los más jóvenes".

LA RÁFAGA:

 

Un sonido radiofónico: Sin duda las sintonías de los informativos, siempre las sintonías de los informativos. Son las que te ponen en posición ya directamente para salir a contar lo que tienes que contar.

 

Un momento: Ha habido muchos a lo largo de estos años. Fuera de los micrófonos y dentro, muy divertidos y muy angustioso. Fue angustioso cuando le hice una entrevista a una persona que estaba secuestrada en un banco, fue muy duro lo que tuve que escuchar. Un momento importante, siempre recordaré la impresión y el impacto que me causó el 11M. Estábamos terminando la campaña electoral y todo cambió en un momento.

 

Una anécdota: Ha habido cosas muy divertidas, como que haber dado un informativo sin luz, habernos quedado sin luz. Detrás de ti alguien con una linterna para poder hacerlo. Esa es de las divertidas. O que se te vaya el ordenador, desaparezcan todos los sonidos y pasar cuarenta minutos hablñando exclusivamente viendo a un señor que te hace gestos detrás de la pecera como un marino, sin poder hablar ni comunicarme con él porque no hay posibilidad de meter ni una campana, ni una ráfaga, ni una sintonía. Solo tú hablando sin tener más que gestos, eso ha pasado, las hay divertidas también.

 

Una noticia que le hubiera gustado contar: Que Miguel Ángel Blanco había sido liberado. Fueron unos días muy duros, muy complicados, muy dolorosos. Sobre todo volver de una concentración en la que todo el mundo enseñaba sus manos blancas, sentarme en la mesa para enviar los testimonios al informativo y enterarme de que Miguel Ángel Blanco había sido encontrado.

 

La radio en una palabra: La radio es la vida contada todos los días.

Ruth Rodríguez, la siguiente de nuestras Voces de Valladolid, nos recibe en los estudios de Radio Nacional de España con un brillo en los ojos. Se trata de la que ha sido su casa durante treinta años, y la posibilidad de recordar sus andanzas por la radio, aunque solo sea por un corto periodo de tiempo, ya hace que se le ilumine la cara recordando sus inicios en la Cadena ser, en Cope o en El Norte de Castilla.

 

Hoy día es jefa de la emisora pública a nivel de Castilla y León, aunque también ayuda en este cargo para Televisión Española. Y es que como dice el refranero popular la veteranía es un grado, un trabajo que no pesa a esta periodista que defiende el espíritu de la profesión como si fuera el primer día en Radio Nacional.

 

"Siempre he tenido esas ganas de trabajar en la radio y televisión pública", comienza. "Siempre me ha gustado ese punto de servicio público, y la verdad es que he estado en todos los puestos", suspira con nostalgia. "Casi siempre han sido etapas buenas, porque he trabajado siempre en lo que me ha gustado. He escogido esta profesión, me preparé para ello y no he dejado de aprender".

 

"Esta profesion ha sido para mí totalmente vocacional, y desde pequeña siempre quise ser periodista", continúa antes de incidir en lo que ha cambiado todo. "Cuando yo comencé, las mujeres que trabajábamos en prensa éramos muy pocas, en contraste con lo que ocurre hoy, y además la evolución positiva ha ido en paralelo con la sociedad. La primera vez que fui a hacer una entrevista, en prácticas, el entrevistado que me abrió la puerta me preguntó si mi novio sabia que yo había ido allí...".

 

Todo lleva su trabajo, claro. A pesar de que Ruth no se atreve a destacar ninguna etapa, sí lo hace para resaltar el gran mal del periodismo hoy día. "Se trata de una profesión hacia la que hay una gran ingratitud, en la que es difícil hacerle llegar a la gente que es honesto".

 

"En todo caso, siempre que alguien me habla de este tema yo le hago la misma pregunta. ¿Te imaginas la vida sin periodistas?", inquiere. "El día que alguien me responda a esa pregunta, cambiaremos la forma de ver las cosas". Tan contundente como seria, se trata de capacidades que le han marcado durante todo su largo recorrido.

 

La cuestión, ante el medio público, también se hace inevitable. ¿Se nota trabajar en RNE? "Sí, pero no solo por la calidad. Las condiciones de trabajo son mejores, aunque no estemos en nuestro mejor momento. Hay que mejorar la radio para mejorar la sociedad".

 

¿Y los rumores de ser la radio y televisión del Gobierno, a su servicio? "Se nota poco, muy poco. Tenemos unos estatutos por los que nos regimos y ese es el que hemos tenido siempre. Ha habido cambios, pero es el que hemos llevado todo el tiempo, todo el tiempo", incide, con aire de seguridad. "El poder siempre tiene tentación de meter mano a los medios públicos y privados, eso siempre. Una cosa es que tenga la tentación y otra que lo consiga".

 

Sus maestros, por cierto, los tiene bien claros. "Juan Pascual y Concha Chamorro", dice antes de recordar a María Teresa Íñigo de Toro y a Emilio de la Fuente. Las primeras personas con las que empezó a trabajar, pese a que después "estaría con otras personas con las que no ha dejado de aprender en el día a día", continúa Rodríguez. "Tengo en el recuerdo a la Maria Teresa Iñigo de Toro, que vivía muy cerca de donde vivía yo, por cierto ahora al lado de la emisora de RNE".

 

"Más de una vez, por la relación de vecindad, me preguntaba que quería ser de mayor, y mi respuesta siempre era la misma. Afortudnadamente luego tuve la ocasión de recibir algunas de sus lecciones magistrales en mis primeros compases profesionales, porque desgraciadamente falleció demasiado pronto", suspira.

 

Todo esto, antes de asegurar que la magia de la radio está en que "se puede escuchar en cualquier sitio" y en que "la gente desconoce el trabajo que hay detrás". "Poder llevar a la gente la información y servir de vehículo es algo fantástico, formar parte de la sociedad de una manera muy activa". La gracia, por supuesto, es el anonimato de la radio. "El oyente, el escuchante, imagina a la vez que escucha porque no tiene pistas de quien habla salvo excepciones.Y por ese anonimato a veces se llevan sorpresas".

 

No quiere terminar la entrevista sin recordar cómo ha evolucionado el periodismo. "Es increíble cómo pasan los años. Antes se hacían otro tipo de entrevistas, los medios eran muy diferentes", exclama entusiasmada. "Y quién sabe dónde estará todo dentro de diez años"