Rueda: “No es un adiós, es un hasta luego”

Jesús Rueda, en su despedida en la sala de prensa del estadio José Zorrilla. A.MINGUEZA

El central extremeño, tras 158 partidos en Liga con el Real Valladolid, se despidió de la afición después de seis temporadas en el primer equipo y trece años en la ciudad.

“Estoy seguro de que no es un adiós, es un hasta luego. Sea como jugador o como sea, estoy seguro de que regresaré”. Las palabras de Jesús Rueda Ambrosio, tras más de 150 partidos defendiendo la camiseta del Real Valladolid, sonaron tan claras como sinceras en la sala de prensa del estadio José Zorrilla. Acababa de traspasar dichas puertas para entrar por última vez, pasados unos minutos haría lo propio a la inversa para salir. Quién sabe si, como él dice, para volver algún día.

 

El central tuvo palabras de agradecimiento para todo el mundo, pero las primeras fueron para su principal valedor. “No quiero dejarme a nadie, pero antes de nada agradecérselo al presi por darme la oportunidad de ser lo que hoy soy”. Carlos Suárez, a su lado, sonrió con aquella cara característica del padre satisfecho, que sabe que algún día debe dejar marchar a su retoño. Eso sí, ni él ni el propio Rueda quisieron hablar de cantidades económicas.

 

Sí, cantidades económicas. Porque Rueda aseguró que ya tiene claro desde hace tiempo el equipo en el que jugará la próxima temporada. Se llegó a rumorear con el Austria de Viena, pero hasta que el club correspondiente lo haga oficial, el jugador no quiso desvelar detalles. “No puedo decir nada”, dijo. “En todo caso tardaré en volver a encontrarme con el Real Valladolid, porque se trata de un lugar con otra cultura y otro idioma”.

 

Carlos Suárez estuvo junto a Rueda en la despedida. A.MINGUEZA

 

Precisamente esos fueron los argumentos que esgrimió para su marcha, que estaba hecha, según él mismo, desde hace semanas. “Las etapas en el fútbol se acaban. Era una decisión que tenía tomada desde hace tiempo, la vida de un futbolista es corta y después de consultarlo con mi familia me apetece disfrutar de algo nuevo”.

 

Y fue entonces cuando el defensa hizo acopio de fuerzas para ponerse sentimental. Y es que trece años en Valladolid se nombran pronto. “Hay muy buena gente en este club, y ojalá que así se mantenga. No voy a decir esa palabra que todo el mundo piensa, pero lo deseo con todas mis fuerzas lo celebraré como si siguiera aquí”. Lógicamente, esa palabra impronunciable era la del ascenso.

 

“De todos los momentos que he vivido aquí me quedo con los ascensos. Han sido lo mejor, porque el debut al final son solo diez minutos y lo otro es algo que recuerdas más”. ¿Y el entrenador que más le ha enseñado? “Quizá con Djukic jugué algo más, pero de todos he aprendido algo”. Es lo que tiene el mundo del fútbol, el mismo mundo que te permite despedirte por la puerta grande trece años después de haber llegado a Valladolid.

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