Rubi, un mar de dudas en la travesía hacia el ascenso directo

Rubi protesta una acción en el último partido del Valladolid en casa, ante el Albacete. A.MINGUEZA

El entrenador del Real Valladolid volvió a verse sobrepasado tácticamente este sábado en Girona y, aunque por ahora seguirá, su autoridad ya está en entredicho.

Un auténtico mar de dudas en un gigante y peligroso océano como es la travesía, la odisea, hasta uno de los dos puestos de ascenso directo. Más o menos con semejante expresión podría definirse lo que pasa en la actualidad por la cabeza del técnico del Real Valladolid, Joan Francesc Ferrer, más conocido como Rubi, después de la derrota de este sábado en Girona. Otra más.

 

Y es que el entrenador, que ya hacía unas jornadas había levantado susurros desde la grada vista su poca contundencia táctica y de pizarra, sobre todo fuera de casa, terminó de decir adiós de manera prácticamente definitiva al ascenso directo en Montilivi con el millonésimo tropiezo de la temporada. Otro más.

 

Les habrá optimistas, que digan que todavía quedan muchos puntos. Y es verdad. Pero no se trata solo de analizar números, si bien al final son los que dictan cuándo ya no se puede pelear más, matemáticamente hablando. Es en realidad cuestión de sensaciones, de juego. Y en eso Rubi sale claramente perdiendo. Otra vez más.

 

El técnico aseguró en su presentación que el ascenso no podía ni debía volverse una obsesión, que el propio vestuario y la afición deben mantener la cabeza fría en todo momento, pero esto se vuelve una quimera después de sufrir tres derrotas consecutivas en las tres últimas jornadas y cuatro en las cuatro últimos choques como visitante. Es aquí, lejos de Zorrilla, donde el entrenador muestra en mayor medida sus carencias. Otra vez más.

 

Pero no es solo el desconcierto táctico del entrenador catalán, de quien muchos ya han pedido la cabeza tras hincar la rodilla en Girona, el gran problema de este Real Valladolid. Es cierto, los incomprensibles cambios a la desesperada, el no haber encontrado todavía un once tipo o el no saber sacar todo el rendimiento de los jugadores es un debe de Rubi, pero al final son los jugadores los que saltan al campo y hacen los goles. Un claro contratiempo. Otro más.

 

La plantilla, según parece, ha dejado de creer en Rubi, situación que se ha hecho patente en el capitán Óscar González, que ya ha chocado en sus declaraciones en alguna ocasión con su superior. Puede que Rubi no se encuentre, pero sus guerreros tampoco, tanto dentro como fuera del campo. ¿Culpa suya? Sí, pero los jugadores también tienen su gran parte, demostrando en demasiados partidos que se creen algo que todavía no son. Otra vez más.

 

Rubi, ese mar de dudas en entredicho, que no da con la tecla del vestuario, ni del once, ni de qué táctica seguir. Por desgracia para el aficionado blanquivioleta o esto se remonta pronto, ya sea con él o sin él en el banquillo, o el Real Valladolid estará condenado a una temporada extra en Segunda División. Otra más.

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