Rubi asume errores desde el banquillo

Rubi, entrenador del Real Valladolid. PAULA DE JUANA

El entrenador del Real Valladolid reconoce que "probablemente se equivocó al mostrar tanto enfado con los silbidos" que se oyeron desde la grada en el partido ante el Elche.

Rectificar es de sabios. Bien lo sabe Rubi, entrenador del Real Valladolid, y así lo hizo ver este viernes en rueda de prensa previa al encuentro de su equipo ante el Recreativo de Huelva que tendrá lugar este domingo. Aún se podía notar en el ambiente la tensión para el entrenador, después de que este diera un tirón de orejas a la afición por sus silbidos hacia su propio equipo en Zorrilla.

 

"Probablemente me equivoqué al mostrarme tan enfadado con los pitos", explicó el técnico, después de que la afición la tomara con varios jugadores como Omar o Bergdich el pasado martes frente al Elche. Y es que cinco partidos sin ganar, uno de Copa y cuatro de Liga, son ya una losa muy pesada para un equipo que no quiere desengancharse del ascenso directo.

 

"Es legítimo que cada uno se manifieste como quiera. También dije que si se silba mucho o se es muy exigente con un jugador, todo es mucho más difícil. Pero también demostré demasiado enfado y ahí me equivoqué", se explicó Rubi, lógicamente más templado desde el martes y con tiempo para haber reflexionado.

 

"Somos nosotros los que debemos dar algo al público, pero cuando más se necesita la ayuda es cuando no te salen las cosas. Que nos ayuden, porque nos irá mucho mejor, eso seguro. Al final del partido, es un momento ideal para manifestarse en contra. Tal vez nos lo mereciéramos, pero no creo que fuera para tanto". Es evidente que el entrenador quiere recuperar la confianza de la grada para un choque tan clave como el de este domingo ante el Recreativo, que tendrá lugar en Zorrilla.

 

La idea, para Rubi, es "tratar de cambiar la tendencia cuanto antes". "Hay que hacerlo imponiendo nuestra idea de juego y ser eficaces en el área rival, no hay más", dijo antes de descartar un problema de intensidad. "La clave será no cometer errores por hacer cosas que no tocan". Este domingo será momento de comprobar si la afición cree en el equipo y en Rubi.