Rosa María Lorenzo pronunciará su discurso de ingreso en el Centro de Estudios Salmantino

El próximo jueves, día 22, en el Aula de Cultura de Caja España-Duero.

El Aula de Caja España-Duero acogerá el próximo jueves, 22 de octubre, el acto en el que ella investigadora Rosa María Lorenzo López pronunciará el discurso de ingreso en el Centro de Estudios Salmantinos (CES), que en su pleno ordinario de diciembre del pasado año acordó su nombramiento como miembro numerario.  Le responderá, en nombre del CES, la  profesora titular de Historia del Arte de la Universidad de Salamanca y también integrante del CES,  Nieves Rupérez Alfajano, mientras que la presentación correrá a cargo del presidente de la institución cultural, Jesús Málaga Guerrero.

 

Rosa María Lorenzo López, Premio Nacional de Investigación Histórica y Etnográfica, concedido por el Ministerio de Economía y Competitividad en el año 2013, es funcionaria de carrera de la Diputación de Salamanca y ha dedicado más de veinte años a la investigación histórico-etnográfica y el patrimonio cultural en Salamanca, que ha divulgado en libros,  artículos, conferencias,  exposiciones; en prensa, radio y televisión. Ha elegido como tema de su disertación La producción de loza en la ciudad de Salamanca, entre los siglos XVI-XIX.

 

Su amplia trayectoria investigadora se pone de manifiesto en la extensa lista de publicaciones de la que es autora. Entre ellas hay que destacar las referentes a las diferentes fiestas del calendario tradicional que estudió y fotografió durante varios años, los hojalateros en Ciudad Rodrigo, el arte del cuero, la filigrana charra, la gastronomía festiva, la indumentaria charra, el bordado popular, el encaje de bolillos, la música tradicional, la mujer en la cultura tradicional, los pintores salmantinos pensionados por la Diputación de Salamanca, los pozos de nieve o las canteras de Villamayor, entre otras.

 

Ha estudiado la religiosidad popular de la Semana Santa salmantina reflejada en sus ritos y tradiciones, desde distintas vertientes, y  diseñó los hábitos de la cofradía del Cristo de la Liberación y un diorama popular Belén en Salamanca que se ha expuesto en varias ocasiones en la provincia y en la ciudad.

 

Sus trabajos de investigación sobre fotografía etnográfica en la Hispanic Society de Nueva York, a los que dedicó cuatro años, la llevaron en el año 1999 a estudiar los fondos de esta fundación en EEUU, pero azares del destino impidieron su edición.

 

Entre todas sus publicaciones destaca, por su rigor científico y sensibilidad, un extenso estudio al que dedicó varios años, sobre cerámica popular salmantina entre los siglos XVI al XX, en la provincia y ciudad de Salamanca.

 

La innovadora metodología que la autora aplicó, al incorporar a la recopilación etnográfica el método histórico y arqueológico, puso de manifiesto la existencia de una treintena de centros alfareros en la provincia y se daba a conocer por primera vez la producción alfarera en la ciudad de Salamanca. Este libro -editado en 1992 por el Centro de Cultura Tradicional de la Diputación de Salamanca, dirigido por Ángel Carril- y agotado desde hace varios años, continúa siendo un referente en los estudios sobre cerámica popular española, campo en el que Rosa Lorenzo es considerada una de las investigadoras y especialistas más destacadas a nivel nacional.

 

Para estudiar las tipologías alfareras fue adquiriendo piezas en los alfares locales y a través de anticuarios, que hoy componen su colección de Alfarería salmantina desaparecida, formada por unas cuatrocientas piezas que se hallan en depósito en el Museo Etnográfico de Castilla y León (Zamora).

 

           

LA PRODUCCIÓN DE LOZA EN LA CIUDAD DE SALAMANCA ENTRE LOS SIGLOS XVI-XIX

 

En su discurso de ingreso en el CES, La producción de loza en la ciudad de Salamanca, entre los siglos XVI-XIX, Rosa María Lorenzo referirá que desde la Edad Media y hasta las primeras décadas del siglo XX, la alfarería en la ciudad de Salamanca, llegó a ocupar a gran parte de la población situada entre la puerta de Toro y la de Zamora, en el denominado Barrio de Olleros, posteriormente conocido como El Conejal. Allí se asentaban las viviendas, obradores y hornos del gremio de olleros, que desde principios del siglo XVI producían tres tipos de loza: blanca, amarilla y tosca.

 

La loza blanca esmaltada, con cubierta estannífera decorada en tonalidades  verdes, negras  y azules, con motivos ornamentales de tradición musulmana y cristiana, llegó a adquirir gran desarrollo y fue imitada en otras provincias españolas, manteniéndose  su producción en la ciudad hasta fines del siglo XIX.

 

La actividad laboral de los alfareros, la evolución de las formas cerámicas, la comercialización de sus productos y sus relaciones con el Ayuntamiento y abastecimiento de la ciudad, ha quedado reflejada en los documentos que custodian los archivos locales y en los restos arqueológicos del subsuelo salmantino.