Robin Williams da una lección de 'carpe diem' en su última película

Foto: SEMINCI

La cinta está fuera de concurso pero se proyecta este martes en la Sección Oficial de la 59 Semana Internacional de Cine de Valladolid. Robin Williams cede al público su último consejo de 'carpe diem' con 'The Angriest Man in Brooklyn'.

La cinta se desarrolla en Nueva York, ciudad en la que el malencarado y enfadado Henry Altmann (Williams) trabaja y tiene su vida, que dará un giro radical cuando Sharon Gill (Mila Kunis), una joven médico que sustituye a su habitual le anuncia que tiene un aneurisma cerebral; ante la airada reacción del hombre, la joven acaba por decirle que su vida se limita a los siguientes 90 minutos.

 

Altmann se traslada al despacho de abogados que comparte con su hermano Aaron y allí decide, por recomendación de unos clientes a quienes oculta su estado de salud, ir a su casa a recuperar a su mujer y buscar a su hijo Thomas: con ambos existe un distanciamiento enorme fruto de la muerte de su hijo Peter en un accidente de caza.

 

Sus últimas voluntades, de las que nadie tiene más conocimiento que la joven médico, que se echa a la calle para dar con su paradero, le llevan a enterarse de que su mujer tiene una aventura con un vecino dado que su carácter les distanció desde la muerte de Peter y a reconocer, a su pesar, que su hijo Tommy ha elegido su camino, el baile, pese a no contar con su apoyo.

 

La situación, la premura, le hacen darse cuenta de las cosas que quiere cambiar y que aún está a tiempo de afrontar, como la reconciliación con su hijo; entretanto, Sharon le persigue por Nueva York hasta que da con él en el puente de Brooklyn, desde el que se lanza para ser rescatado por la médico.

 

La historia de Altmann hace que Sharon se enfrente a su propia realidad. De esta manera, las vidas de ambos se cruzan en un punto en el que la enfermedad no tiene retorno pero aún brinda una oportunidad de arreglar lo importante.