Rioseco recuerda la figura de Miguel Delibes con una escultura junto al Tren Burra

Se trata de un D construida en piedra de Campaspero, que la Diputación de Valladolid está instalando en 33 ubicaciones de las seis rutas organizadas en torno a la obra del genial escritor vallisoletano.

Medina de Rioseco y Miguel Delibes están desde ayer un poco más cerca. La Diputación de Valladolid con sus rutas de Delibes ha inaugurado un monolito en el paseo del Bulevar, junto a la antigua máquina del Tren Burra. Se trata de una de las 33 ‘D’, construidas en piedra de Campaspero, que recuerdan al genial escritor y que marcan cada una de las seis rutas establecidas desde la institución provincial, en torno a Miguel Delibes y su obra.

 

Fue el diputado de Cultura y alcalde de Rioseco, Artemio Domínguez, quien descubrió el monolito, junto a uno de los hijos de Miguel Delibes, Germán, en un acto donde palabra y música pusieron la nota cultural. Fueron alumnos del IES Campos y Torozos y de los colegios Campos Góticos y San Vicente de Paúl quienes leyeron fragmentos de la obra del vallisoletano, mientras que el guitarrista riosecano, Álvaro Fernández Magdaleno, interpretó tres piezas:  'Españoletas' (Gaspar Sanz),'Zarabanda' (J.S. Bach) y 'Elogio de la danza' (Leo Brouwer).

 

En la escultura figura una cita extraída del libro 'Mi vida al aire libre', publicado en 1989 por el escritor vallisoletano, en el que se refiere a Rioseco y a su popular Tren Burra. “Por aquel tiempo, el tren burra (un trenecito como de juguete, que hacía el servicio con Medina de Rioseco y en cuya locomotora se acomodaba un hombre con una corneta y una bandera roja para advertir al vecindario del peligro), discurría a lo largo de dos o tres kilómetros, por las calles de la ciudad, con lo que el hombrecillo del cornetín arriesgaba cada día los pulmones en el recorrido urbano”.

 

Germán Delibes, catedrático de prehistoria de la Universidad de Valladolid y uno de los hijos del escritor vallisoletano, comparó estas esculturas a megalitos prehistóricos que se instalaban como monumentos. Delibes recordó cómo su padre estaba ligado a Rioseco y viajaba a menudo a cazar con Genuino Reglero en los Torozos.