Rioseco despide su Semana Santa con una soleada procesión del Encuentro tras dos suspensiones

Procesión del Encuentro, con la Virgen de la Alegría y Jesús Resucitado.

El sol se hace presente para acompañar a la Virgen de la Alegría y Cristo Resucitado. La lluvia deslució la Pasión riosecana que tuvo que suspender la procesión de la Clemencia, el Martes Santo, y la del Mandato, el Jueves.

Y al tercer día… salió el sol. Y es que el astro rey también quiso sumarse a la alegría de la Resurrección en la Semana Santa de Medina de Rioseco. Después de una Pasión pasada por agua, nubes y cielos tan negros como las túnicas de los cofrades, la popular procesión del Encuentro lució en la mañana del Domingo de Resurrección con la Virgen de la Alegría y la pequeña talla del resucitado.

 

Con repique de Campanas, el paso de Jesús Resucitado partía de la iglesia de Santa María hasta la de Santa Cruz donde protagonizó el encuentro con su madre, la Virgen de la Alegría, a la que los cofrades la despojaron de sus lutos, para más tarde pasear por las calles de Rioseco, acompañado de varas y banderines de las 17 cofradías de la Semana Santa de la ciudad de los Almirantes.

 

Con la eucaristía de Resurrección y la ofrenda floral de las mantillas blancas que acompañaron a la Virgen, finalizó una Semana Santa, la de 2013, que ha quedado un sabor agridulce entre riosecanos y visitantes, que vieron cómo dos procesiones, la del martes y jueves, tuvieron que suspenderse por la lluvia.

 

La Pasión riosecana comenzó el pasado Domingo de Ramos pasada por agua, pero a pesar de la lluvia la procesión pudo celebrarse. No así el Martes Santo, donde el agua no dejó de caer durante todo el día hasta la misma hora del desfile del Cristo de la Clemencia. Tras la suspensión, por primera vez en los cuatro años de vida de esta procesión, la lluvia cesó.

 

La tregua llegó el Miércoles Santo con el Vía Crucis del Cristo del Amparo, donde el cielo se serenó, tras otra jornada lluviosa, y se pudieron celebrar las catorce estaciones, con especial interés en el encuentro con la Virgen Dolorosa al abrigo del atrio plateresco de la iglesia de Santiago.

 

Y cuando todo hacía parecer que la procesión del Mandato del Jueves Santo no tendría problemas para celebrarse, la lluvia hizo su inesperada aparición minutos antes, y aunque dio una pequeña tregua en lo que salieron los primeros cuatro pasos, el desfile penitencial tuvo que suspenderse por tercer año consecutivo, ante la decepción y el llanto de muchos cofrades, que veían truncado así su día grande.

 

Y si sorprendente fue lo del Jueves Santo, no menos lo fue los del Viernes Santo. Ni los más optimistas –ante las previsiones y lo desagradable de la meteorología durante toda la mañana- soñaban con que la procesión pudiera salir. Lo cierto es que la lluvia se esfumó e incluso la temperatura no fue tan fría como en años anteriores.

 

Había ganas de Semana Santa y eso se notó en cofrades y visitantes que disfrutaron con esta procesión única, que tiene en la salida de los Pasos Grandes un momento espectacular y muy genuino de esta Pasión, que finalizó sin sobresaltos en este soleado Domingo de Resurrección. Los cofrades ya miran al calendario para descontar los días que restan para una nueva Semana Santa.