Rioseco abre el prólogo de las dos grandes procesiones con el Vía Crucis del Cristo del Amparo

El Cristo del Amparo se encuentra con la Virgen Dolorosa. FERNANDO FRADEJAS

Todas las cofradías riosecanas participaron en este cortejo que tiene su momento más álgido con el Encuentro entre el Cristo del Amparo y la Virgen Dolorosa, en la facha plateresca de la Iglesia de Santiago.

El Vía Crucis al Cristo del Amparo es el mejor prólogo a las dos grandes procesiones de la Semana Santa, la del Jueves y la del Viernes. En los últimos años esta sencilla procesión, que es seguida por muchos fieles, se ha consolidado como esa antesala a los días grandes de la Semana Santa riosecana.

 

Tras el último día de triduo, a las ocho de la tarde, partía el Vía Crucis del Cristo del Amparo de la iglesia de Santa María, acompañado por representantes de todas las cofradías penitenciales. Una a una se fueron recorriendo las catorce estaciones, marcadas con cruces de madera, que recordaban las principales escenas de la Pasión de Cristo.

 

El momento más emotivo tuvo lugar al amparo de la fachada plateresca de la iglesia de Santiago. Allí el Crucificado protagonizaba el encuentro con la Virgen Dolorosa, que salía del templo para recibir a su Hijo en la calle de la Amargura. El Cristo del Amparo entonces recorría calle de los Lienzos, Plaza Mayor, la Rúa, hasta llegar a la iglesia de Santa María, donde se dio por concluida la procesión con el canto de la Salve.