Ricardo Maldonado: “Me gusta torear de salón, abandonarme y sacar del alma lo que siento”

Ricardo Maldonado junto a la escultura de San Pedro Regalado. A.MINGUEZA

El novillero vallisoletano vuelve en San Pedro Regalado al coso de Zorrilla que ya le vio triunfar en septiembre. Se juega gran parte de la temporada en esta tarde. El vallisoletano se sincera en esta entrevista con Tribuna.

 

En corto y por derecho:

 

Quedamos con Ricardo en la Plaza del Salvador, junto a la escultura de San Pedro Regalado, patrón de Valladolid y de los toreros, y al que el novillero vallisoletano se encomienda de cara a su trascendental compromiso de este miércoles. Está flaco y mentalizado. En sus palabras se saborea la frescura y las ilusiones de un chaval de 24 años que quiere convertirse en torero y en figura, a ser posible. Sirvan estas preguntas para conocer un poco mejor al torero y a la persona.

 

Un torero: Morante de la Puebla.

 

Una ganadería: Bañuelos.

 

Un momento: La Puerta Grande de Valladolid.

 

Un sueño: Poderme ver acartelado con las figuras en las ferias más importantes de España.

 

Un cartel: Junto a Morante de la Puebla y al maestro José Tomás.

 

Color de terno: Grana y oro.

 

Un recuerdo de tus inicios: guardo muy buenos momentos en la Escuela Taurina de Salamanca.

 

Una anécdota: Junto a mis compañeros de Escuela Juan del Álamo y Damián Castaño estábamos de mayorales en el ferial de ganado de Salamanca. Entrábamos a escondidas, poníamos el toro mecánico y nos poníamos morados a jamón serrano y nos bebíamos media botella de vino (risas).

 

Un manjar culinario: Las lentejas, aunque me gustan todos los guisos con un buen ribera. Soy de buen comer, aunque también me cuido.

 

A qué huele el miedo: a carbón (risas), un olor muy especial que no puedo explicar. Pero se siente miedo de verdad y muchas veces.

 

Cómo lo combate: mentalizándose, luchando contra el subconsciente y echando valor.

 

El momento más duro: Cuando llegó la primera cornada. Fue en Saucelle de la Ribera, era mi tercera novillada y viví momentos muy duros. Me operaron en una cochera, mi padre y mi hermano sujetaban el suero. Fue más un daño piscológico y me quitó mucha seguridad.

 

Un resultado para el miércoles: Cortar las orejas y Puerta Grande y si puedo salir a hombros junto a mis compañeros, mejor.

 

El toreo en una palabra: Pureza y verdad.

Apenas ha toreado ocho novilladas con picadores, pero el vallisoletano Ricardo Maldonado tiene la ilusión y la esperanza de llegar a ser el torero que Valladolid espera. Triunfó en septiembre, convirtiéndose en una de las sorpresas del abono vallisoletano. Desde entonces no ha vuelto a vestirse de luces. Así está el sistema. Este miércoles vuelve a su tierra, a su plaza, con su gente. Será de nuevo “un buen escaparate” y del resultado dependerá en gran parte su temporada.

 

¿Cuántas veces ha soñado estos días con abrir la Puerta Grande?

Realmente lo llevo soñando desde que la abrí en septiembre. Mi intención desde ese día, era volver a pisar la plaza de toros de mi tierra en mayo o en septiembre y volver a demostrar lo que llevo dentro. Afortunadamente ha podido ser en San Pedro Regalado y me siento feliz. Torear en mi plaza y ante mi afición es lo más bonito. Estoy deseando que llegue el día

 

¿Cómo fue esa soñada tarde de septiembre?

Era una tarde de mucha responsabilidad. Toreaba en Valladolid por primera vez con los del castoreño. Era un cartel muy fuerte con dos novilleros punteros como Lama de Góngora y José Ruiz Muñoz. Aunque me jugaba prácticamente todo en mi carrera, estuve muy tranquilo, responsabilizado y disfrutando desde el inicio del paseíllo hasta que murió el último novillo.

 

¿De qué le sirvió?

Primeramente para que me conociera la afición de Valladolid y a nivel personal para darme mucha moral y madurez. Soñar todos los días algo así y que suceda es increíble.

 

¿Y en contratos?

Ya estábamos a final de temporada y no pude coger ninguna sustitución. Y este año hasta fecha de hoy no me he vestido de luces, la novillada del miércoles es lo único que tengo: otra oportunidad, otro escaparate y otra fecha clave en mi carrera. Dependo de lo que pase ese día de cara a la temporada.

 

Miércoles 13 de mayo, patrón de los toreros, su plaza, su gente, una ganadería de garantías y dos novilleros de los de arriba ¿Se puede pedir más?

Estoy muy motivado por todo ello. Torear con dos novilleros de arriba como Francisco José Espada y Varea, que están muy toreados y son punteros, me hace venirme aún más para arriba. También tengo mucha confianza en esta ganadería.

 

¿Ha sido muy largo el invierno?

Tampoco he ido mucho al campo y me he tenido que centrar en mucho toreo de salón y ejercicio físico, además de mentalizarme y soñar con el toreo, para llegado el día ser capaz de hacerle al toro lo que llevas dentro.

 

Al menos en los últimos días sí ha podido ir al campo.

Gracias a Dios. Algunos ganaderos han comprendido mi situación y he podido torear alguna vaca, e incluso por mediación de mi peña he podido torear un par de novillos, algo que me ha servido de mucho.

 

Esto del toreo cada día es más es imposible…

Casi, casi imposible. Se tienen que reunir muchos factores: una preparación muy intensa, llevar dentro las cualidades y el cómo están ahora las cosas. Por ejemplo no hay vacas en el campo para los chavales que estamos empezando y nos tenemos que conformar con torear de salón. Por no hablar del tema económico... Pero la verdad es que soy optimista, tengo fe, ilusión y a poco que me dejen los novillos creo que voy a ser capaz.

 

¿Pagaría por torear?

No. Primero porque no lo tengo; provengo de una familia humilde y a veces he estado parado por no tener solvencia económica. He toreado mucho con caballos pero he tenido que esperar a debutar con picadores. En segundo lugar, es triste que encima que una persona se juegue la vida tenga que poner dinero o el capital de unos padres. No es mi filosofía.

 

¿Entiende cómo está el mundo del toro?

Hay cosas que se pueden entender pero hasta cierto punto. Cambiaría muchas cosas si de mí dependiera; pero creo que como cualquiera en su sector: como los ganaderos o como los empresarios. Es una profesión muy individualista, cada uno defiende sus intereses y es difícil llegar a un acuerdo. Pero creo que el mundo del toro debería unirse de una vez por todas. Al menos los de arriba, porque nosotros carecemos de esa fuerza como para cambiar esto.

 

 

Si en un tiempo las cosas no rodaran como espera ¿cuál sería el camino?

Lo he pensado varas veces. Llegar a ser reconocido por los profesionales del toro y vivir de esto es muy complicado; ser figura es un milagro. Alguna vez me he planteado cómo sería mi vida sin el toro. Llegado el momento echaría valor, me mentalizaría que tengo que tomar otro camino. Yo tengo dos manos y no se me caen los anillos para cualquier trabajo: he estado vendimiando, sacando leña, trabajando de peón este invierno… Me dolería mucho, pero soy consciente de que hay más mundo fuera del toro.

 

No se me caen los anillos si me tuviera que poner a trabajar. Ya lo hecho vendimiando, cargando leña o de peón de albañil

 

¿Cómo es un joven de 24 años que ha consagrado su vida al toro?

Vivo por y para el toro. Tengo mi familia que me quiere y mis amigos que me apoyan mucho. No soy como cualquier otro chaval de mi edad, pero tampoco me he privado de muchas cosas, siempre que fueran sanas. Pero la verdad es que estoy todo el día pensando en el toro; por las mañanas voy al gimnasio y por la tarde toreo de salón y entro al carro de matar.

 

¿Dónde?

Normalmente en la plaza de toros de Laguna de Duero y otras veces en el pinar de Antequera junto a otros compañeros como Darío Domínguez, el maestro Joselillo, Jesús Fernández, el mexicano Gerardo Rivera o  banderilleros como Emilio José o Mario Campillo. No obstante, algunas veces me gusta estar solo y sacar del alma lo que uno siente; incluso hasta puedes perder la noción del tiempo y abandonarse, que es lo más grande en un torero.

 

¿La alternativa está aún muy lejos?

No la tengo en la cabeza. Lógicamente sueño con ella, pero está muy lejos. Llevo escasamente ocho novilladas con picadores y mi pensamiento solo está en los compromisos a corto plazo. Lo otro ya llegará.

 

Aunque aún hay varios profesionales en activo, Valladolid está huérfano de torero ¿puede ser ese Ricardo Maldonado?

(Risas) Claro que me gustaría ser el torero de Valladolid, no lo voy a ocultar. Tras la retirada de Manolo Sánchez y Leandro, está en activo David Luguillano, Joselillo y Pablo Santana. Me encantaría compartir cartel con ellos.