Revolución del Real Valladolid para tumbar al Racing (3-1)

REAL VALLADOLID

El conjunto blanquivioleta se adelantó con goles de Óscar, Óscar Díaz y Roger, aunque la expulsión y penalti de Javi Varas en la recta final hicieron amagar a los cántabros con una remontada que no se consumó.

Ficha técnica:

 

3 – Valladolid: Javi Varas; Chica, Rueda, Valiente, Mojica; Rubio, André Leao, Jeffren (Roger, min.45), Óscar, Omar (Julio, min.76) y Óscar Díaz (Jorge Hernández, min.74).

 

1 – Racing de Santander: Mario Fernández; Orfila, Samuel, Juanpe, Iñaki; Andreu (Javier Soria, min.74), Fede (Rubén Durán, min.67), David Concha, Saúl (Álvaro, min.57), Mariano y Miguélez.

 

Goles: 1-0 (min.36):Óscar, 2-0 (min.47): Óscar Díaz, 3-0 (min.68): Roger, 3-1 (min.80): Javi Soria.

 

Árbitro: Piñeiro Crespo (Comité asturiano).Mostró tarjeta amarilla a los locales Marc Valiente (min.29) y Rubio (min.33) y al visitante Juanpe (min.32) y expulsó a Javi Varas (min.76).

 

Incidencias: Partido disputado entre el Real Valladolid y el Racing de Santander correspondiente a la jornada 3 de la Liga Adelante ante 8.546 personas. Al inicio, el excapitán del Valladolid Javier Baraja recibió la insignia de oro del club vallisoletano. 

Decía Rubi hace unas semanas que el Real Valladolid sería siempre el mismo equipo, tanto dentro como fuera de casa. Por lo visto este domingo en Zorrilla con el Racing de Santander delante, en un partido que terminaron por llevarse los blanquivioletas con resultado de 3-1, muy lejos parece esa afirmación de hacerse realidad, en un choque que siempre tuvo bajo control el Pucela pese a la expulsión y penalti de Javi Varas en la recta final del encuentro.

 

Y eso que los de Rubi comenzaron bastante dubitativos. El entrenador catalán planteó un auténtico totum revolutum en el once inicial, dando entrada a Mojica por Peña, a Álvaro Rubio por Sastre, a Chica por Chus Herrero, a Óscar Díaz por Roger y el obligado de Varas por Dani Hernández respecto a la formación de Lugo, de manera que el equipo pareció salir algo descolocado.

 

Efectivamente, una vez más, al Valladolid le costaba crear ocasiones. Comenzó manejando el partido, con la manija del encuentro en su poder, pero oportunidades, lo que son oportunidades, inventaba más bien pocas. Sin duda, el ‘pero’ de los blanquivioletas en este comienzo de temporada. Lo cierto es que identidad tampoco se está mostrando en demasía, con un conjunto que demuestra buen juego con cuentagotas, si bien este problema se solventa con los dos partidos ganados en casa.

 

Quizá sea porque al equipo le cuesta en ocasiones profundizar por bandas. Quizá porque el centro del campo a veces no carbura, o lo hace a trompicones. Quizá porque la defensa se ordena y se desordena a ratos. La cuestión es que el Real Valladolid es una máquina tan capaz de avanzar una recta a toda velocidad como de quedarse más bien estática.

 

En estas que avanzaba la primera mitad inexorablemente hacia el descanso, y todo parecía indicar que con el 0-0 inicial tras unos momentos anodinos, cuando de repente un centro genial desde la derecha lo cazó Óscar –quien por cierto sigue bastante discreto en el juego del equipo- para batir a Mario de cabeza. De la nada, se llegó 1-0 al descanso.

 

Y el segundo acto comenzó igual que el primero, pero con un toque bello en forma de misil increíble. El que Óscar Díaz teledirigió a la portería cántabra cuando los aficionados no se habían vuelto a sentar todavía. Zurdazo, directo a la escuadra para quitar las telarañas y 2-0 que daba mucha más tranquilidad. El fútbol es sencillo a veces.

 

Fue entonces cuando el Pucela empezó a gustarse. Vaya a saber qué les dio Rubi a sus chicos en el vestuario en el descanso, que fue milagroso. Sobre el césped de Zorrilla, por fin, comenzó a tocar una orquesta mucho más coordinada y estilosa, justo lo que quiere Rubi pero que no consigue alcanzar tanto como le gustaría. El 3-0 de Roger, tras un centro impresionante de Omar, confirmó la tendencia.

 

En esas que Javi Varas, bastante nervioso en su debut y al que ya se le habían visto un par de detalles de nervios, decidió terminar de hacerse protagonista. Otro resbalón de balón, y ya iban tres, y agarrón a la desesperada a un jugador racinguista para evitar el gol. Penalti. Tarjeta roja. A la calle. Julio que hace su debut en portería. Javi Soria hace el 3-1. Lo dicho, fútbol sencillo, aunque cruel.

 

Por suerte para los de Rubi, el cronómetro no dejó espacio a la remontada. Bien hay que hablar de la reacción de los cántabros, con todo para arriba, a la búsqueda de al menos un punto. Supo entonces quedarse agazapado el Pucela, con la buena suerte de dos palos de su lado. Ya daba igual, los tres puntos se quedaban en Zorrilla para un Valladolid que marcha, pero que debe terminar de engrasar la maquinaria.