República Checa saca los colores a una Croacia demasiado confiada

Los jugadores checos celebran el gol con el que culminaron el empate

La selección checa ha sumado su primer punto en la Eurocopa de Francia de forma sorprendente ante Croacia (2-2), después de igualar el marcador en unos compases finales de locura en los que los ultras volvieron a salir a escena con el lanzamiento de bengalas.

 

 

FICHA TÉCNICA.


REPÚBLICA CHECA: Cech; Kaderábek, Sivok, Hubník, Limbersky; Skalak (Sural, min.67), Plasil (Necid, min.86); Darida, Rosicky, Krejcí; y Lafata (Skoda, min.67).

CROACIA: Subasic; Srna, Corluka, Vida, Strinic (Vrsaljko, min.90+); Badelj, Modric (Kovacic, min.62); Brozovic, Rakitic (Schindenfeld, min.90+), Perisic; y Mandzukic.

GOLES.

0-1, min. 37, Perisic.

0-2, min. 59, Rakitic.

1-2, min. 76, Skoda.

2-2, min. 89, Necid.

ÁRBITRO: Mark Clattenburg (ENG). Amonestó a Sivok (min. 72) por parte de República Checa y a Badelj (min. 14), Brozovic (min. 74) y Vida (min. 88) por parte de Croacia.

ESTADIO: Stade Geoffroy Guichard de Saint-Étienne.

INCIDENCIAS: El partido tuvo que detenerse durante cerca de 10 minutos por el lanzamiento de bengalas al terreno de juego.

El combinado croata dio pie a la sorpresa después de un arranque que confirmó su gran estado de forma, con Modric llevando el timón frente a un rival excesivamente defensivo. Sin embargo, a partir de su salida del campo, el plan croata se vino abajo y dejó escapar el billete a octavos en unos minutos finales en los que dos tantos checos sacaron los colores de una selección que quedó en evidencia.


Del mismo modo que en su estreno contra España, los checos se armaron atrás con el objetivo claro de mantener su meta a cero, concediendo el peso de la posesión a un contrincante que se sintió bastante cómodo. Los hombres de Pavel Vrba no mostraron peligro, centrados solamente en su retaguardia, y parecieron conformarse con el empate inicial.

No obstante, los continuos golpes croatas a la muralla checa acabaron derribándola, obteniendo una ventaja que puso todo de cara para dar lugar a uno de los duelos más plácidos de lo que va de competición. Tras un fallo de Plasil en la salida de balón, el combinado balcánico construyó un contragolpe en escasos toques que resolvió Perisic con un zurdazo que sorteó las múltiples piernas de defensas instaladas en el área minutos antes de la entrada al túnel de vestuarios, como sucediera en el estreno contra Turquía.

La organización desde la zaga fue un verdadero quebradero de cabeza para República Checa, que no encontró salida fácil en los 90 minutos pese a la obligación de anotar para ampliar sus vidas en el torneo. En este escenario, los blancos se soltaron con cierta timidez en campo contrario por primera vez en la Euro, aunque el guion volvió a su forma inicial al poco tiempo.

De nuevo, República Checa pagó caro su falta de claridad en la creación y, tras un intento de salir de Petr Cech, el esférico se volvió en su contra. La alta presión balcánica originó una pérdida imperdonable que desembocó en un mano a mano de Rakitic, que se situó en una posición muy avanzada este viernes y que definió con tranquilidad por encima del cancerbero del Arsenal.

El 0-2 dio síntomas de relajación en Croacia, que se vio con el triunfo en las manos y tiró por la borda su excelente primera hora de encuentro, viéndose obligada a exprimirse al máximo hasta el pitido final. Y es que el recién entrado al campo Skoda encontró la suerte del gol en la primera ocasión de peligro checa y enganchó a su equipo en un choque en el que pareció que habían bajado los brazos.

LA AFICIÓN CROATA, PROTAGONISTA NEGATIVA

De forma ingenua, los jugadores de Ante Cacic dieron vida a un rival medio muerto, después de haber tenido que sustituir a Luka Modric con gestos de dolor, y le dejó creer en la remontada en unos compases finales que sacaron a relucir la peor cara de esta Eurocopa de Francia.

La afición asistente se alzó protagonista tras el lanzamiento de numerosas bengalas procedentes del sector croata al terreno de juego que obligaron a detener el partido. La debacle balcánica había comenzado y tras unos minutos de parón se certificó el desplome de Croacia.

En un balón aéreo bombeado, sin demasiado peligro aparente, Vida cometió un error infantil al saltar con sus manos en alto, desviando el esférico dentro del área y dando lugar a un penalti tonto que Necid se encargó de transformarlo en el 89'. Un final que dejó en evidencia a la selección croata después de las grandes sensaciones mostradas, tirando por la borda una clasificación a octavos que rozaron con los dedos.