Raúl González, portada de 'Vanity Fair', habla de todo y de todos como nunca antes

Raúl González en la portada de 'Vanity Fair'

Raúl González opina que en el club blanco no tienen "cabida" aquellos que no sepan respetar su "valores", aunque considera también que a los futbolistas se les exige "demasiado" en ocasiones y se olvida que muchos no tienen a nadie que les diga que "lo están haciendo mal".

"El club debe dar ejemplo y transmitirles su espíritu a los jugadores. El Madrid es un club muy grande, con unos valores, y sus jugadores y trabajadores deben estar en esa línea. Y el que no esté, no tiene cabida, Pero hay que marcar esas líneas muy bien", afirma Raúl en una entrevista en el número de la revista 'Vanity Fair'.

El de Villaverde advierte que "los errores son los que te hacen aprender". "Con 19 ó 20 años tuve que dar una rueda de prensa porque decían que salía por la noche, que bebía. Piensan que los futbolistas debemos estar siempre en casa o en el gimnasio, pero tenemos vida", confiesa.

"Cuando pierdes tres o cuatro partidos estalla la crisis. Cristiano marca 50 goles y en cuanto no marca dos, ya empiezan con qué le pasa", prosigue al respecto el exdelantero, que lamenta que "mucho" de lo que se publicó en aquella época sobre él "no tenía pies ni cabeza".

Además, cree que a los futbolistas se les "exige demasiado", pero que no deben olvidar que "los niños están ahí observando todo" y que "repiten y hacen los gestos de los jugadores". "Pero también a veces nosotros somos niños, y no te dan un curso para enseñarte a tener mucho dinero, a poder comprarte lo que te da la gana, a que todo el mundo te alabe. Muchos no tienen a nadie cerca que les diga que lo están haciendo mal", puntualiza.

De todos modos, reconoce ser "un poco raro" porque es alguien a quien no le gustan "los coches ni los relojes" sino "la vida y los pequeños detalles". "Creo en la dificultad, el niño o la niña de barrio humilde que quiere dar una vida mejor a sus padres y hoy hay más facilidades, pero no debemos perder la perspectiva", remarca.

Con todo, Raúl fue "muy feliz" en el club blanco donde pasó sus "mejores años". "Pero hubo un momento en que no disfrutaba. Perdía energía en otras cosas y no estaba fresco en el terreno de juego. Además, a veces tu cabeza quiere, pero el cuerpo no te da", confiesa, resaltando que en muchas ocasiones jugaba "con dolor".

Además, su "sueño" era retirarse en el Real Madrid, pero que influyó mucho su familia. "Mamen (su esposa) y yo decidimos en 2010 que lo mejor era irse. Dejé el Real Madrid y a las tres horas aterricé en Alemania. Fue emotivo y a la vez liberador, me renové en un día", asevera.

"Tenía dudas. Pensábamos que los niños no se iban a adaptar, y el primer día volvieron del colegio felices, les gustó porque nadie les conocía. Y después en Catar han jugado con niños árabes y aquí en Nueva York hablan inglés. No me arrepiento, el bagaje que tienen hoy no lo aprenden ni en los libros ni en la mejor universidad. Saben idiomas, son tolerantes y aceptan todo", celebra.

Ahora, su nombre suena con fuerza para ser entrenador y regresar así al Real Madrid. "Me quieren empujar, pero necesito mi tiempo y ver si echo de menos competir. Tengo un proyecto de formación, aprender lo que rodea al fútbol en la dirección deportiva y el negocio. Es un periodo de hacer cosas sin ninguna presión para decidir qué me gusta y en unos años regresar a Madrid", zanja.

"SIEMPRE HE TENIDO EN MI CABEZA LO QUE QUERÍA Y NO ME HE DISTRAÍDO"

El madrileño tenía "clavado" en su cabeza ser futbolista, aunque su madre le decía que tenía que ser "médico o veterinario", mientras que para su padre "siempre" ha sido "el mejor". En este sentido, recuerda que tenía amigos que jugaban "mucho mejor", pero que "por circunstancias de la vida no han triunfado".

"Yo quizá he sido más disciplinado, siempre he tenido en la cabeza lo que quería y no me he distraído. Hoy pienso que empecé a los diez años, casi 28 esperando siempre el fin de semana, el intentar ganar", añade al respecto.

De sus inicios, recuerda que pensó que "regresaba" al Atlético de Madrid, "donde había empezado" y que le había hecho "una oferta tentadora", pero que Jorge Valdano, por entonces entrenador del Real Madrid, "vio algo" en él y le pidió quedarse porque iba a contar "con la cantera". "Acepté y a los tres meses debuté en Primera, algo totalmente inesperado", apunta.

Raúl califica de "inolvidable" el primer gol que marcó con la camiseta blanca, anotado contra el Atlético y que fue "complicado" adaptarse a su cambio de vida porque era "muy joven". "De pronto abría los telediarios y estaba en todas las portadas. Entrenaba por las
mañanas y estudiaba de 18 a 22 en el instituto del barrio. Luego todo se volvió caótico. Tuve que dejar de estudiar porque lo que quería era ser futbolista", rememora.

Raúl señala a Diego Armando Maradon como su primer ídolo "futbolístico" y que, pese a su carácter polémico, "casi todos los jugadores hablan bien" del técnico portugués José Mourinho, que en su opinión "hizo un trabajo extraordinario en el Real Madrid". De Cristiano Ronaldo, lo ve como "una bestia física y buena gente" con el que guarda "una estupenda relación".

Igualmente, tiene una gran amistad con Pep Guardiola. "Nos gustaba mucho el fútbol, la rivalidad era muy bonita, igual que luego la he tenido con Puyol o con Xavi. Pep y yo coincidimos en la selección y siempre hubo química. Es uno de los mejores entrenadores de la historia", destaca.

"He paseado mil veces por Barcelona con Mamen y la gente nos trataba maravillosamente. La rivalidad ayuda a los dos clubes: el Barça no sería sin el Real Madrid y viceversa, se necesitan mutuamente. Cuando ellos ganan Copas de Europa me alegro, al final es un equipo español y no he tenido ninguna duda de proclamarlo públicamente. ¿Por qué voy a desear el mal a alguien? No entra dentro de mi forma de ser", agrega al respecto.