Raphael asegura que volverá a hacer cine tras haber protagonizado 'Mi gran noche'

Alex de la Iglesia y Rapahel en San Sebastián

El cantante Raphael ha vuelto a la gran pantalla de manos de Alex de la Iglesia con la película 'Mi gran noche', una cinta de humor hecha a medida para el artista que ha conseguido despertar su deseo por volver a hacer cine.

"Me ha encantado la experiencia y posiblemente haré más cine", ha dicho este domingo durante una entrevista concedida a Europa Press, en la que ha asegurado que la clase de artistas que aparecen en esta película existen en la realidad.

Por ello, aunque ha defendido que él no es así, ha señalado que no le ha costado interpretar esos papeles y que la experiencia ha sido muy "divertida". Con ella ha encontrado una "familia en el cine". "Antes era todo más encorsetado, pero en la actualidad es todo mejor", ha indicado.

Raphael, junto a Mario Casas y un largo etcétera de intérpretes entre los que se encuentran Hugo Silva, Pepón Nieto o Carmen Machi, protagoniza 'Mi gran noche', la grabación de un programa de nochevieja en el que la combinación de caos y el esperpento se traducen en una apuesta sin concesiones por el humor.

El director Álex de la Iglesia ha señalado que no tuvo que convencer a Raphael para que aceptara este proyecto, aunque reconoce que sintieron temor, puesto que la historia estaba escrita y pensada para él.

"La habríamos metido en un cajón, estábamos aterrorizados, pensamos que era difícil que aceptara porque se necesita muchísimo sentido del humor, y no solo dijo que sí sino que en ningún momento comentó ningún cambio y su posición en el rodaje fue de una generosidad abrumadora", ha dicho el director.

TELEVISIÓN, "ESPEJO DEL MUNDO"

El cineasta ha recorrido de nuevo a la televisión, tal y como hizo en 'Muertos de risa', porque en su opinión "es el espejo a través del cual se ve el mundo". "O lo era antes, porque ahora se ha roto con Internet, ya no tiene esa fuerza. Pero durante mucho tiempo ha representado esa imagen del mundo que tienen todas las personas", agrega.

En este caso, ha captado esta realidad y la ha transformado porque, según ha indicado, en su cine la televisión se convierte en "un arquetipo o un icono", un emblema que le gusta mucho utilizar.

Para De la Iglesia, "la mejor manera de hablar de los problemas es separarlos del mundo, colocarlos en un lugar icónico como un teatro, y allí, de una forma distorsionada, jugar con los elementos para liberar al espectador y que queme sus propios problemas, como se ha hecho en el teatro clásico".

Mario Casas, otro de los protagonistas de esta locura cinematográfica, es, a su juicio, como Tony Curtis: "El típico actor atractivo que no es nada típico porque tiene mucho sentido del humor. Igual otros no se lo han visto, pero yo me muero de la risa con él, porque a la vez es muy serio".

Para De la Iglesia, resulta "extraño" que Casas, un "galán" y "un gran actor", no haya hecho más cosas diferentes a las que normalmente le piden porque, según el director, "puede hacer lo que sea".