Rafa Benítez se comerá las uvas en el Real Madrid

Cristiano celebra uno de los dos goles que marcó a la Real Sociedad

Sonara pitada para el técnico de nuevo en el Santiago Bernabéu antes de que el equipo lograra una discreta victoria frente a la Real Sociedad, 3-1. 

 

FICHA DEL PARTIDO

 

REAL MADRID: Navas; Danilo, Pepe, Nacho, Marcelo; Modric (Casemiro, min.88), Kroos, James (Kovacic, min.59); Cristiano, Benzema (Lucas Vázquez, min.76) y Bale.

 

REAL SOCIEDAD: Rulli, Carlos Martínez, Elustondo, Íñigo Martínez, Yuri; Xabi Prieto, Bergara, Illarramendi, Canales (Pardo, min.45): Jonathas (Vela, min.68) y Agirretxe (Bruma, min.18).

 

GOLES

   1-0, minuto 42. Cristiano Ronaldo, de penalti.

   1-1, minuto 49. Bruma.

   2-1, minuto 67. Cristiano Ronaldo.

   3-1, minuto 86. Lucas Vázquez.

 

ÁRBITRO: González González (C.Castellano-leonés). Amonestó a Nacho (min.56), por el Real Madrid; y a Yuri (min.32), Carlos Martínez (min.40) e Illarramendi (min.62), por la Real Sociedad.

 

ESTADIO: Santiago Bernabéu. 68.896 espectadores.

El Real Madrid despidió de forma discreta el 2015, un año marcado más por los problemas que por las alegrías, tras derrotar este miércoles (2-1), con doblete de Cristiano Ronaldo y gol de Lucas Vázquez, a una Real Sociedad superior en lo futbolístico durante casi todo el encuentro, pero castigada por los infortunios y las decisiones arbitrales.

 

El último partido del año no trajo buenas noticias para el equipo madridista ni para Rafa Benítez, de nuevo sonoramente pitado después de que la megafonía entonase su nombre a la hora de decir las alineaciones. El público encontró más motivos después para emitir su disconformidad que para aplaudir, producto de otra pobre actuación de los suyos, que se sitúan, sin embargo, líderes provisionales a la espera de lo que hagan FC Barcelona y Atlético, y se mantendrán, en el peor de los casos, cerca de ambos para afrontar el 2016.

 

Si bien es cierto que Gerónimo Rulli tuvo su importancia, el partido estuvo marcado por las polémicas decisiones de González González en las dos áreas, dos de ellas convertidas en dos penaltis en contra de los realistas, que intentaron sobreponerse a todo, incluidas las lesiones en el primer tiempo de su goleador, Agirretxe, y de uno de sus mejores hombres, Canales. Al final, cuando parecía tener controlado el partido, Cristiano Ronaldo le castigó severamente.

 

El Real Madrid se encontró problemas desde el pitido inicial. La Real Sociedad, fiel a lo que Eusebio había prometido y trabaja, lo que incomodó notablemente la construcción del equipo local, salvada en buena parte por el gran caudal de calidad individual que posee y que, pese a todo, le permitió generar ocasiones.

 

Canales se situó cerca de Kroos y al alemán, errático todo el partido, le costó entrar en el choque. El cántabro y otro exmadridista como Illarramendi aseguraron el cuidado de la pelota por parte visitante, mientras que Jonathas, elegido en detrimento de Vela, hacía daño a los centrales con Agirretxe y Xabi Prieto volcados a los lados para aprovechar los huecos de Danilo y Marcelo.

 

Aún así, el mejor en el comienzo fue Rulli. El portero argentino demostró sus reflejos con paradas de mérito ante Pepe y, sobre todo, ante Cristiano Ronaldo, al que detuvo tras el 'pase de la muerte' de Bale en una contra y justo después de un posible penalti a Jonathas, y ante Benzema. El fútbol lo ponía más una atrevida Real, que tenía en las botas de su goleador una buena ocasión, salvada por la rápida salida de Keylor Navas, que involuntariamente provocó la lesión del '9'.

 

A partir de ahí, todo fueron calamidades para los visitantes, al que este percance les desconectó del encuentro. El Real Madrid, con la velocidad que ponía por la derecha Danilo y Bale, pudo marcar el 1-0 en un más que dudoso penalti de Yuri en un salto con Benzema, pero Cristiano envió extrañamente la pelota por encima del larguero.

 

Sin embargo, los de Benítez no encontraron continuidad en su juego y la Real, que avisó con un cabezazo de Jonathas, comenzó de nuevo a asentarse hasta que sufrió otro carrusel de desgracias. González González señaló otro penalti al considerar voluntario el balón que rebotó en el brazo de Yuri tras cortar este un envío de Bale. Antes de que Cristiano no perdonase en esta ocasión, Canales dejaba el campo en camilla, otra vez por la maldición que parece que pesa sobre sus rodillas.

 

CRISTIANO SALVA LA TARDE

 

El postrero gol del portugués mandó en el último suspiro por delante a su equipo a los vestuarios, un paso que sentó bien a su rival, que olvidó sus desgracias y siguió tirando de personalidad en busca de alguna buena noticia que aliviara su negra tarde. Esta la protagonizó Bruma, que nada más iniciarse la segunda parte, dibujó un disparo perfecto a la escuadra de Navas. Ese temple le faltó en cambio minutos después para resolver un mano a mano ante el costarricense que podría haber cambiado el guión del choque.

 

Con otro posible penalti de Pepe sobre el incisivo Yuri como punto de discusión y los pitos empezando a sonar con fuerza, Rulli volvió a erigirse clave con otra mano de nivel ante Bale. Benítez buscó soluciones y la primera que encontró no fue del agrado del público, al meter a Kovacic por James, probablemente en busca de reforzar un centro del campo que se resquebrajaba ante un rival que dominaba, pero que no tuvo el efecto deseado.

 

Y es que el conjunto blanco ya ni siquiera jugaba a rachas y sus mejores hombres de la primera parte (Danilo, Bale, Benzema) ya no aparecían. El panorama no era halagüeño cuando encontró el recurso del balón parado, en un saque de esquina mal defendido por los visitantes que permitieron que Cristiano lo empalmase con pericia a la red y aliviase la situación.

 

Rulli firmó poco después su última gran parada de la tarde ante Benzema, que también se marchó sustituido por un Lucas Vázquez, encargado de dejar el mejor detalle del partido, al bajar con clase un preciso envío de Bale en un contragolpe para hacer el 3-1 final, ante un rival al que le faltó fuelle al final para haberse llevado algo positivo con sólo una ocasión de Rubén Pardo.